Opinión

AMORES ¡Libertad!

Orlando Amores Terán/Quito

 

LA POLÍTICA COMO DESASTRE

 

La tercera guerra mundial comenzó al concluirse la segunda, fue abstracta, a tal punto que no consideran que se dio, porque mantuvo hostilidades no en caliente, entre países alineados a uno y otro lado de los dos grandes segmentos bélicos: la Organización del Tratado del Atlántico Norte y el Pacto de Varsovia, que surgieron luego de la segunda guerra mundial. Esa guerra abstracta se caracterizó por la lucha secreta de los servicios de inteligencia, bajo permanente amenaza de guerra caliente; y la intervención militar indirecta, a través de terceros países que representaban sus intereses geopolíticos.

Luego de Yalta surgió este tipo de guerra abstracta, denominada fría.

Los aliados occidentales no reaccionaron contra Stalin, pese a que, desde antes de la guerra, éste demostró su extrema ambición de expandir su pestífera influencia cuando se anexionó los territorios de: Estonia, Lituania, Letonia, Polonia, Rumania, Hungría, Checoslovaquia, colocando regímenes procomunistas, con títeres en el poder. Tal como en la actualidad lo hace Cuba, en Nicaragua, Brasil, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Chile, a través del Foro de Sao Paulo que asesora organizaciones criminales trasnacionales, de «izquierdas», dedicadas al electorerismo.

Una vez que se rindió Alemania, EE. UU. debió bombardear Moscú, al igual que lo hiciera con Hiroshima. Cuánto derramamiento de sangre, miseria, opresión y destrucción de países habría evitado.

Inclusive habríamos evadido el peligro latente que comporta la carrera armamentística nuclear que se desató a partir de 1949, cuando la URSS detonó su bomba atómica, más destructiva que la de Hiroshima.

Pekín debió seguir en ese orden, luego de Moscú; jamás debieron dejarlas reaccionar. Cuando las cosas se hacen a medias, la política se transforma en el desastre de hacer diagnósticos falsos, para aplicar remedios equivocados, que es lo que nos sucede en Ecuador, desde 2017 a la fecha, camino a la cubanización, al pobrismo, con mandatarios torpes, ineptos, traidores; mientras a nivel mundial, por hacer las cosas a medias, nos encontramos bajo amenaza permanente, de destrucción total de la humanidad.