Opinión

AMORES ¡Libertad!

Orlando Amores Terán/Quito

 

IRRESPONSABILIDADES

 

El narcoterrorismo internacional, autodenominado socialismo del s. XXI. creó cinco funciones estatales; solo la Función Ejecutiva está conformada por:

1 presidente, que nos cuesta $5.072 mensuales.

1 vicepresidente, $4.869.

45 ministros y secretarios de Estado, $200.835.

83 viceministros, $355.489.

216 subsecretarios (asesor 1), $832.464.

1.419 coordinadores (asesor 2), $4’607.493.

2.148 coordinadores (asesor 3), $5’578.356.

4 .322 directores (asesor 4), $10’450.596.

1.338 directores técnicos, $3’168.384.

405 coordinadores de despacho (asesor 5), $443.475.

Es inadmisible que nos aumenten impuestos (IVA), para sostener esta patológica obesidad burocrática, propia del totalitarismo comunistoide.

Debe suprimir ministerios, bajar y congelar sueldos, reducir con drasticidad el gasto corriente, no condonar deudas a las grandes empresas.

Es indolente, antipatria, mantener este nivel de parasitismo estatal, mientras 6’400.000 ecuatorianos, sobreviven con apenas 90 dólares al mes, y nada hace para recuperar 4.000 MUSD en evasión tributaria y el doble en corrupción.

Respecto de la intervención armada, hay fuga de información.

Sobre la marcha, debe depurar los organismos de seguridad, son 16 años de infiltración del G2 cubano al más alto nivel, a través del hampa política antipatria.

En los operativos no deben detener a sujetos, por ser parte de bandas criminales, si no están delinquiendo.

Deben ser detenidos, en acción, por ser narcoterroristas o por ser terroristas, se les debe requisar armas, explosivos, drogas, dinero, como evidencia.

Caso contrario, los operativos serán un fiasco, por el excesivo garantismo penal, favorable al hampa común, dada la ambigüedad del Decreto de marras, que otorga el mismo tratamiento a los procedimientos contra el hampa común o crimen organizado, como a las operaciones combinadas contra el «terrorismo», pese a que son dos modos de actuación diferentes.

En el primer caso, debe respetarse el debido proceso, los derechos humanos de hampones y criminales, actuar con orden judicial, presencia de fiscales.

En el segundo caso, a los «terroristas», narcoterroristas armados, mientras están combatiendo, no se les aplica «normas humanitarias», y peor derechos, garantías y protecciones inherentes a los «derechos humanos», pero si se aplica el Derecho Internacional Humanitario a quienes no son parte del conflicto, o habiendo sido parte, lo abandonaron, o están desarmados, porque se rindieron o están heridos.

Estamos cansados de tanto show mediático, para cubrir la improvisación.