Opinión

AMORES ¡Libertad!

Orlando Amores Terán/Quito

 

QUE EL MIEDO NO NOS SUPERE

Tenemos miedo a la incertidumbre, miedo a la inseguridad, miedo al dolor que nos causa adoptar medidas extremas, sin percatarnos que son más dolorosas las políticas aisladas que adoptamos, porque nos mantiene en la incertidumbre, en la inseguridad, camino a la cubanización, mientras busca «paliar» los problemas, porque pretenden resolver lo que está en la superficie del cúmulo de dificultades, pero no van a la raíz que genera nuestros contratiempos.

Es similar a quien, ante un dolor de muela constante, lo resuelve con visitas periódicas al odontólogo que le hace limpieza, le receta antibióticos, desinflamantes, hasta cuando aparezca el dolor y nuevamente utiliza la misma terapia de modo reiterativo. Sin embargo, no desaparece la molestia, porque el problema está en la raíz de esa pieza dental. La solución es drástica: hay que extraer esa pieza. Habrá dolor, inflamación, inconveniencias por los medicamentos, pero mientras pasa el tiempo, se restituyen los tejidos, desaparece el dolor y las molestias cesan.

Del mismo modo, el país, luego de percatarse lo destructiva que fue económica, moral y socialmente la década infame 2007-17, a través de los mandatarios de turno, ha tratado de corregir los efectos provocados por la implantación del narcoterrorismo, autodenominado socialismo del s.XXI, mediante políticas timoratas, estados de emergencia, consultas inservibles, que han dejado la estructura del problema intocada, al mantener inalterado, el andamiaje jurídico que instauró el narco-Estado en la «Constituyente» de Montecristi.

Hay que desarmar el narcoestado, hay que saberlo hacer, no es cuestión de convocar a «Constituyente». Hay que reeducar en valores a todo el servicio público; eliminar el adoctrinamiento en los cuatro niveles de educación; reducir el gasto fiscal; recuperar y reescribir la verdadera historia, no su interpretación marxista; derogar leyes promulgadas durante la década infame que destruyeron las instituciones; devolver la autonomía, el fuero militar y policial a FFAA y PPNN; repotenciar los servicios secretos, las unidades de operaciones especiales y contrainsurgencia; realizar reingeniería judicial; recuperar la autonomía y solvencia de las instituciones de seguridad social (IESS, ISSFA, ISSPOL), realizando auditoría y cálculos matemáticos actuariales que valoren los pagos a cesantes, jubilados, enfermos, etc., proyectándolos en el tiempo de su cumplimiento y contingencia, para dar a cada prestación el valor correspondiente en el presente, alejados de la política irresponsable del obsequio, porque nada es gratis, a alguien hay que sustraerle sus ingresos, para solventar la «generosidad del Estado ladrón»; por tanto, debe cambiarse el actual sistema «de reparto», por un sistema de capitalización, caso contrario, por el irresponsable manejo de los fondos, están destinados a desaparecer, y cada quien deberá contratar seguros de capitalización privados.

Si no encaramos los miedos con entereza, no vamos a salir del pantano en el que transitamos inexorablemente, hacia la cubanización del Ecuador.