Opinión

AMORES ¡Libertad!

Orlando Amores Terán/Quito

 

HAMPA COMÚN Y POLÍTICA (1)

 

Hay que hacer distinciones mínimas, para entender el problema por el que atraviesa el país.

El hampa común carece de sentimientos patrióticos, se mueve por instintos de supervivencia, por tanto, solo le interesa un país, por los «negocios» que puede realizar en su territorio; por ello las izquierdas, los progresistas, los comunistas, siempre tratan al hampa común, como sus naturales y más confiables aliados, porque son antisistema.

Para el hampa política es igual, la Patria es un mero concepto utilitario, les sirve para, en su nombre, acceder al poder, desde junta parroquial a presidencia de la República, la diferencia radica en que el hampa común hace «carrera» desafiando a la organización estatal, mientras el hampa política, la hace desde adentro del Estado ladrón.

Igual que sus pares criminales, ambos extorsionan. La desemejanza consiste en que la extorsión estatal se denomina «impuesto», y consta en una «ley”, mientras la extorsión matonil se llama «vacuna», y no está reglada.

En tal razón, todo exceso tributario por parte del Estado, que no esté orientado a seguridad y justicia, es robo.

El hampa común tiene su propio sistema de justicia subterráneo, consiste en contribución económica, reparto territorial, sabotaje o muerte.

En cambio, el hampa política selecciona los jueces, para que aseguren la impunidad de sus atracos a los bienes de la Nación, cuya propiedad se atribuyen, para utilizarlos como propios, por el hecho de ganar una elección o ser designados para el ejercicio de una función; de ese modo dilapidan la reserva monetaria, negocian los recursos de la Nación, en base a sus pestilentes intereses, no al interés de los ecuatorianos, no les importa el bien general.