Opinión

AMORES ¡Libertad!

Orlando Amores Terán/Quito

 

ESTADO LADRÓN

El Estado ladrón, en asocio al hampa política, es peor que el crimen organizado.

Es imposible estructurar la sociedad, en base al estatalismo, porque el Estado tiene una función que es otorgar seguridad y justicia. Lo hace a través del ejercicio del monopolio de la violencia, porque nosotros de ese modo hemos decidido, hasta cuando cambiemos de opinión.

Pero no debemos olvidar que el uso de la fuerza de manera legítima radica en todos los ciudadanos, que la ejercemos al precautelar nuestra vida, familia y bienes.

Por tanto, cuando el Estado nos desarma, se transforma en una organización favorable al crimen, porque físicamente es imposible que nos de seguridad, sin embargo, nos deja inermes ante terroristas, asesinos, ladrones y extorsionadores.

Los libertarios debemos concebir la sociedad, como un gran mercado que ofrece bienes y servicios variados, basado en la iniciativa empresarial en libertad.

Si reflexionamos, coincidiremos que el desarrollo de los pequeños asentamientos humanos, su transformación en pueblos, luego en grandes ciudades y en metrópolis, se debe al ingenio, a la iniciativa de las personas, el Estado no interviene en la creatividad humana.

El Estado lo hace después, para sustraer nuestros ahorros, con lo cual su intervención, si excede de su función primigenia, que es otorgar seguridad y justicia, es extorsiva, dañina, porque para robar crea requisitos, permisos, autorizaciones, patentes, que coartan nuestra iniciativa.

Por tanto, cuando votamos por electoreristas que generan noticias de «impacto» desde el Estado, demostramos la mayor de nuestras torpezas, porque nos subordinamos al show mediático.

Al votar por ese tipo de candidatos, le entregamos una representación no vinculante, porque votamos sin exigirles un compromiso libertario que no lo pueden tener, porque son parte del Estado. Una vez electos, la gente, para este tipo de «político», tiene la importancia de un comino partido por la mitad, actúan de acuerdo a sus oscuros intereses. Lo han demostrado una y otra vez y sin embargo no somos capaces de reaccionar y buscar el derrotero hacia la libertad, para salir del pantano en el que nos hundimos, camino a la cubanización de Ecuador.