Opinión

AMORES ¡Libertad!

Orlando Amores Terán/Quito

 

Realicé un resumen, de un documento de 26 páginas.

Favor léanlo, para comprender que en Ecuador se instauró un régimen narco-Estatal.

No somos el Estado ecuatoriano de los años 80, 90, 2000.

Desde el 2008 hacemos parte de los regímenes narcoterroristas, autodenominados «socialistas del s.XXI».

En consecuencia, nos corresponde restaurar la libertad, sin shows mediáticos, ni denuncias para deslumbrar incautos; sino a través de una lucha sostenida, permanente, generalizada, que represente la reacción restauradora, libertaria, de nuestra Nación, con una propuesta que desarme el narco-Estado plurinacional oclocleptocrático vigente, desechando acciones aisladas, de relumbrón, o enmiendas «de impacto», para engañar bobos, mientras la estructura jurídica narco-Estatal, sigue intocada, inalterada.

FORO DE SAO PAULO

Organización criminal con vínculos internacionales, que tiene la finalidad de implantar el narcoterrorismo, autodenominado socialismo del s.XXI, en América Latina, a través de «elecciones» controladas, pudiendo omitir procesos y modificar las etapas, adecuándolas a las circunstancias del país ocupado.

PRIMERA ETAPA:

IMPLANTACIÓN DEL POPULISMO:
Depende de la «aceptación popular» la implementación de cada uno de los siguientes puntos.

ASISTENCIALISMO:
Aumentan asignaciones familiares por hijo, por embarazo, por ser ama de casa, madre soltera. Incrementan planes de emergencia, subsidios, bonos, salarios y jubilaciones.

Multiplican cargos públicos: por cada empleado se estiman 4 votos de la familia.

Objetivo: sembrar votos.

Para lo cual, roban los ahorros de quienes trabajan, a través de «impuestos».

El exceso de parasitismo burocrático se paga con emisión monetaria que provoca inflación.

En Ecuador, el exceso parasitario de burocracia no alteró la emisión monetaria, porque la economía está dolarizada, pero disparó el costo de vida.

CENSURA A MEDIOS DE COMUNICACIÓN:
A través de pauta oficial se asegura que tengan voz, solo aquellos periodistas, actores sociales, conductores y artistas funcionales.

Comienza la autocensura.

Se impide el conocimiento de la realidad, a través de propaganda triunfalista, cínica y engañosa.

CULPAR AL PASADO:
Culpan de modo permanente a los gobiernos anteriores.

Objetivo: crear la imagen de un enemigo («el viejo país», la partidocracia, la banca, la prensa, corruptas). Con ello, logran instalarse como la opción: «el pasado no volverá».

DESTRUCCIÓN DE LA FUERZA PÚBLICA:
Desmantelamiento progresivo de los servicios secretos de FFAA y PPNN; deterioro de sus instituciones; eliminación del fuero militar y policial.

Campañas de desprestigio.

Garantizan los derechos humanos de los infractores castrenses y policiales, para disminuir la autoridad, la disciplina, de ese modo anulan la eficacia de sus operaciones.

Persecución mediática y judicial, a quienes combatieron la subversión y el terrorismo.

Incremento de remuneraciones, para silenciar a mandos sumisos, funcionales.

DESACREDITACIÓN DE LA IGLESIA:
Desacreditan a las autoridades religiosas.

DESTRUCCIÓN CULTURAL:
Campañas mediáticas de menosprecio y odio a personalidades relevantes que pueden hacer oposición.

Desvalorización de símbolos, fechas cívicas. Invisibilizarían de gestas heroicas. Dilución de la historia. Asesinato de la reputación. Destrucción de la tradición y autoridad familiar, paterna, docente, militar. Deconstrucción del lenguaje. Imposición de aberraciones (ideología de género, paridad de género, homosexualismo).

PROPICIAR LA CORRUPCIÓN DEL CÍRCULO ÍNTIMO:
Se hacen públicos hechos de corrupción, de funcionarios de quinta línea, para aparentar que el narcoterrorismo no admite la corrupción.

Objetivo: atemorizar a la burocracia parasitaria, que miedosa de la persecución judicial, se subordina a lo que disponga el régimen.

Con ello logran temor reverencial y que la corrupción se reduzca, al círculo íntimo del tirano, que opera solo por montos millonarios.

SEMBRAR «DERECHOS HUMANOS»:
El narcoterrorismo encuentra un nicho electoral en minorías marginales: indígenas, afrodescendientes, montubios, LGTBs, femi-marxistas, satanistas, drogadictos, animalistas, ateos, abortistas, ambientalistas, pedófilos, extincionistas.

Emite leyes para esas minorías.

Objetivo: sembrar «fidelidades» y crear grupos de defensa del modelo.

Utilización de menores de edad inimputables, para delinquir.

Los jueces se transforman en afianzadores de impunidad, en aplicación del garantismo penal.

Aumento del consumo de drogas y del narcotráfico.

TOLERAR LA DELINCUENCIA COMÚN:

Desarman a la población civil, para que el hampa se tome las calles.

La delincuencia siempre fue aliada esencial para la implantación del comunismo; ahora, es la herramienta para el establecimiento del narcoterrorismo internacional, autodenominado socialismo del s.XXI.

Los hechos de violencia atemorizan, neutralizan, recluyen a las personas; aíslan los actos de protesta de trabajadores y de la clase media.

Al mismo tiempo, la delincuencia se transforma en mano de obra barata del tráfico de personas, órganos humanos, divisas, equipos, armas, narcóticos que financia las campañas electorales de los vinculados al narcoterrorismo internacional.

Emerge la oclocleptocracia: «hampa política surgida de la bazofia social, mediocre, degenerada, ratera», en su mayoría menores de 50 años, enriquecidos por corrupción y abuso de bienes públicos.

DESPRESTIGIAR A LA OPOSICIÓN:

Desprestigian a personalidades de oposición que puedan servir de referentes.

Crean redes trasnacionales para el asedio a opositores.

Aumentan ONG’s «progres» de «izquierdas».

Logran su fragmentación para que se sometan al bando oficialista.

Crean fuerzas de choque, con delincuentes, para neutralizar los actos de la oposición.

Utilizan al hampa como promotores del modelo.

Incorporan al régimen, a hampones y deportistas.

La clase media se vuelve incapaz de organizar la oposición.

OCUPACIÓN DE LA EMPRESA PRIVADA:

Ocupan fábricas y tierras privadas y estatales.

Los capitales extranjeros comienzan a retirarse del país.

Se paraliza la inversión.

Se realiza persecución mediática a empresarios nacionales, para atemorizarlos. Estatizan empresas privadas.

AUMENTAR IMPUESTOS:
Incrementan impuestos a las ganancias, a la riqueza, a la herencia, a las transacciones, a los salarios medios y medios-bajos.

Objetivo: dar la sensación de que los impuestos «redistribuyen la riqueza», pero en realidad sirven para financiar el asistencialismo y el parasitismo burocrático.

CENSO HABITACIONAL:
Los datos son registrados para la tercera fase.

Objetivo: conocer cantidad de viviendas desocupadas y propietarios con más de una vivienda.

FRAGMENTACIÓN DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS Y DEL SINDICALISMO:
Infiltran los partidos y el sindicalismo, provocan división, proliferación de movimientos afines al narcoterrorismo.

Forman nuevos partidos y centrales sindicales «disidentes». Crean «opositores funcionales», que legitiman los latrocinios, denunciando sus atracos, para que sean juzgados con normas jurídicas benignas, diseñadas para favorecer el delito y proteger a los criminales; de ese modo no se logra recuperar lo atracado, ni se puede volver a enjuiciarlos; pierde la Nación, pero gana el hampa y el denunciante (opositor funcional), que es glorificado.

QUIEBRA DEL SISTEMA DE SALUD:
Las prestadoras privadas de salud no logran brindar servicios eficientes, en un escenario de alto costo laboral y carga impositiva.

Los hospitales estatales se llenan de pacientes de sectores bajos y medios que acceden al servicio sin aportar, por consiguiente, colapsa el sistema.

ADOCTRINAMIENTO EN SISTEMA EDUCATIVO:
Crean nuevas Universidades, infiltran las existentes, adoctrinan, otorgan becas indiscriminadas.
Crean clientelismo y semilleros de grupos que sostendrán ideológicamente al régimen.

SEGUNDA ETAPA:

IMPLANTACIÓN DEL NARCOTERRORISMO:
Destrucción de la clase media.

El objetivo es colocarla más abajo aún que la clase baja, estigmatizarla, atomizarla, culparla de la pobreza de otros, de las dictaduras militares, de los gobiernos «corruptos», de la oligarquía, de la discriminación, del maltrato a los delincuentes; volverla temerosa, incapaz de hacer frente.

Crean desesperanza, desamparo, para subvertir el orden establecido.

IMPONER NUEVA CONSTITUCIÓN:
Instauran el Narcoestado plurinacional oclocleptocrático.

Declaran «territorio de paz», para desarmar a la población y anular la legítima reacción de la fuerza pública ante el crimen.

Concentran el poder.

Instituyen la ley de control a los medios.

Reorganizan la división territorial del país (regiones), para concentrar el control.
Infiltran todas las instituciones.

JUDICIALIZACIÓN TOTAL:
Judicializan la política, la actividad militar, policial, empresarial.
Imponen los «derechos humanos» a favor de delincuentes e infractores.
Legalizan la tenencia de drogas para consumo personal.
Generan impunidad total.
La delincuencia gobierna varios sectores de las ciudades.
Persecución plena de opositores.
Guerra mediática y judicial total.
La Función Judicial colapsa, la Corte Constitucional se convierte en comisaría del régimen.

DETERIORO ECONÓMICO:
Se acelera el desempleo, la pobreza.

DETERIORO ÉTICO:
Destrucción moral, institucional, logística de FFAA y PPNN.
La oposición fragmentada no puede ganar elecciones.
Crean, “enemigos de ultra izquierda» (octubre2019, junio2022).
Grupos de choque, armados, comienzan a actuar política, ideológica y operativamente a órdenes del narcoterrorismo; pero los medios funcionales, los hace aparecer como «grupos de ultraizquierda independientes del narcoterrorismo», con «agenda propia».
Persecución de nacionalistas, libertarios, católicos, evangélicos, cristianos.

CREACIÓN DE MILICIAS ARMADAS:
Los anteriores grupos de choque del régimen y grupos supuestamente opositores de ultraizquierda, como las «guardias campesinas», ahora recibirán instrucción militar, en reemplazo de las FFAA ya destruidas.

TERCERA ETAPA:

CONSOLIDACIÓN DEL NARCOTERRORISMO:
Expropiaciones.
Persecución. Apresamiento y crímenes políticos.
Ataque a la Iglesia.
Eliminación total de FFAA.
Control total del Sistema Electoral.
Elecciones espurias.
Entronización en el poder, del narcoterrorismo internacional, autodenominado socialismo del s.XXI.
Están 64 años en Cuba, 42 en Nicaragua, 24 en Venezuela, 20 en Argentina, 19 en Bolivia, 10 con 4 de amortiguamiento y 2 de reorganización en Ecuador, 1 en Chile, 1 en Colombia, retornaron a Brasil.
Jamás digan que no se les advirtió.