Opinión

AMORES ¡Libertad!

Orlando Amores Terán /Quito

 

PAISAJE ECUADOR

Eso es lo que queda de nuestro país.

Es en lo que lo ha convertido, el narcoterrorismo internacional, autodenominado socialismo del s.XXI, a través de sus peones de derechas e izquierdas, privados y públicos, que han destruido, por acción u omisión, con perversidad sistemática, nuestra incipiente pero perfectible institucionalidad democrática, liberal, unitaria, desde la década infame 2007-17, a la fecha. Es hora de sacarnos la venda de los ojos. Revisemos algunos datos:

2007
Eliminaron el servicio militar obligatorio. Desacreditaron el trabajo de nuestros médicos y profesores, para infiltrar agentes del G2cubano en el sistema educativo y de salud.

2008

Crearon, a través de «Constituyente», funciones, instituciones y regiones, sometiéndonos a legislación diseñada para favorecer el delito y proteger criminales; instaurando el narcoestado plurinacional oclocleptocrático. Desmantelaron el Servicio Secreto del CCFFAA. Abrieron las fronteras al hampa y al narcoterrorismo, permitiéndoles ingresar a Ecuador, sin visa, ni pasado judicial.

Establecieron el sufragio de extranjeros.

2009
Retiraron la Base Manta. Eliminaron la UIES. Suprimieron el GAO. Desarticularon operaciones de seguridad, contra el narcotráfico y la subversión.

2010

Desarmaron los sistemas de Inteligencia del Ejército, Armada, Fuerza Aérea y Policía Nacional.

2011

Prohibieron el porte de armas, dejando inerme a la población civil, a expensas de la delincuencia común que asesina, roba, y extorsiona con impunidad.

Desintegraron familias, por imponer el sistema de «cupos» para ingresar a universidades estatales, en ciudades distintas a las de su residencia.

Desfinanciaron al IESS, ISSFA, ISSPOL.

2012

Impusieron a través del COIP, el garantismo penal, para proteger al hampa común y política.

A partir de estos hechos, somos un retrato apolillado moralmente, de la «isla de paz» que fuimos hasta antes de la irrupción del narcoterrorismo en Ecuador. Es hora de ponernos de pie y exigir que se desarme el narcoestado vigente.