Opinión

AMORES ¡Libertad!

Orlando Amores Terán/Quito

 

EL DISCURSO

Escuché que el nuevo mandatario anunciaba:

«Durante el proceso de desnarcoterrorización del país, se los clasifica como:

1.- Forajidos mayores, a todos sus «líderes»; a aquellos que lograron dignidades de elección popular o funciones públicas; a los que hicieron negocios con los bienes públicos, debido a estar vinculados directa o indirectamente al narcoterrorismo internacional, autodenominado socialismo del s.XXI.

2.- Forajidos menores, a todos sus militantes.

Los antes nombrados están prohibidos de ocupar cargos públicos de por vida, serán sancionados con multa que corresponda al 90% de los ingresos que obtuvieron por haberse aprovechado de su vinculación al narcoterrorismo y decomiso de bienes, incluyendo los que están a nombre de testaferros; para cuyo efecto será suficiente «acción pública» (denuncia bajo juramento ante notario público o juez).

De los bienes recuperados, el 40% será invertido en el servicio de salud pública y el 60% restante, en el pago de lo que adeuda el Estado a la seguridad social.

La desnarcoterrorización comporta la depuración de nuestra sociedad, de los medios de comunicación, de todas las instituciones públicas, de la educación pública y privada, de la política, de la justicia; la recuperación de nuestros valores morales, cívicos, históricos, patrióticos, religiosos; y, la restauración de nuestras tradiciones culturales.»

El canto de mis gallos de riña me despertó.

Eran las 4 de la mañana, me había dormido con el televisor prendido, que en ese instante anunciaba la conferencia de Eva Tobalina: «Teofrasto: Los Caracteres estúpidos, miserables, vicios y defectos humanos».

El discurso fue un sueño.