Opinión

AMORES ¡Libertad!

Orlando Amores Terán/ Quito

 

NO HAY IZQUIERDA, HAY NARCO-COMUNISMO.
NO HAY SOCIALISMO DEL S.XXI, HAY NARCOTERRORISMO TRANSNACIONAL.
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Urge organizar a la población civil en Frentes de Defensa de la Libertad, cambiar comportamientos, reeducar al servicio público en valores morales, cívicos, patrióticos, históricos, culturales, religiosos, éticos, con énfasis en contrainsurgencia a la fuerza pública, hasta que entiendan que todas las manifestaciones del neocomunismo, del «progresismo», son sus enemigos naturales a los que tienen la obligación de neutralizar.

De ese modo logramos una fuerza pública confiable, con capacidad de respuesta legítima ante el hampa y el terrorismo.

Es posible impedir la actitud pro delincuencial de organismos de «DDHH», cuando se califiquen los actos vandálicos, como terrorismo. Porque ahí está justificado el ejercicio de la fuerza por parte del Estado, ante la violencia terrorista. Pero si se sigue considerando el narcoterrorismo como «movimiento de izquierda», no podremos repelerlos con fuerza letal. Hay que organizar una militancia civil libertaria. Debemos autodefendernos, ante la limitación de la fuerza pública, si deseamos impedir la destrucción de América.

El 7 de marzo de 2007, el presidente del Tribunal Supremo Electoral, aprobó con los votos de comunistas y socialistas, la destitución de 57 diputados que se oponían a la Constituyente. Ahí surge el narcoterrorismo en Ecuador.

El Congreso se paralizó más de un mes, por falta de quorum. En abril se reinstaló con «los manteles» (diputados alternos).

Los destituidos presentaron amparo constitucional que fue rechazado. El Tribunal Constitucional ordenó la restitución de 50 diputados. Sin embargo, gamberros proconstituyente, se tomaron las instalaciones del Tribunal Constitucional y al siguiente día, el 24 de abril de 2007, el Congreso de los manteles, destituyó a los vocales del Tribunal Constitucional, aseverando que, con su destitución, se anula la restitución de los diputados.

En noviembre de 2007, el servil Congreso fue cesado por la Constituyente, para instaurar el narcoestado plurinacional oclocleptocrático en Ecuador.