AMORES ¡Libertad!
Dr. ORLANDO AMORES TERÁN/Quito
POCOS SON LOS QUE APRENDEN DE LOS ERRORES ( 1 )
La mayoría de seres humanos no aprenden de los errores.
Tal el caso de los líderes visigodos que en dos ocasiones, buscando apoyo extranjero abrieron las puertas a la invasión, la primera vez por 70 años de 552 a 625, y la segunda ocasión por 700 años de 711 a 1492.
En el año 552 la crisis política en los reinos visigodos de la Hispania romana, provocó el conflicto entre Atanagildo y el rey Agila, lo que permitió la intervención de los bizantinos que llegaron a la península ibérica por pedido de Atanagildo a Justiniano, quien envió tropas al mando de Liberio para apoyarlo.
Al convertirse en rey, Atanagildo les exigió que se marcharan, pero los bizantinos se negaron alegando los términos del pacto. Atanagildo pasó el resto de su reinado batallando contra ellos. Aunque logró reconquistar Sevilla, fracasó en su intento de expulsarlos por completo. Los bizantinos se apoderaron de la parte sureste de la península y fundaron la provincia de Spania, ocupándola por setenta años.
Dos siglos después, otro conflicto entre los reinos visigodos provocará la intervención de los musulmanes del norte de África, esta ocasión con efectos desastrosos para el cristianismo.
Los partidarios de Witiza pidieron apoyo a los musulmanes para combatir al rey visigodo don Rodrigo.
Los musulmanes bereberes al mando de Tariq ibn Ziyad invadieron la Hispania romano visigoda en el año 711, por orden de Musa ibn Nusayr, gobernador de Ifriquiya (África norte, actual Túnez, Argelia, Libia y territorios occidentales del Magreb), quien actuaba bajo la autoridad del califa Omeya Al-Walid, con sede en Damasco. Se apoderaron del centro y sur de la Hispania romano visigoda, cayeron bajo su dominio Sevilla, Córdoba, Toledo, Mérida, Valencia, Murcia y Zaragoza, durante setecientos años, hasta 1492.
En 1812 Napoleón invadió Rusia. El ejército ruso evitó batallas directas, se retiró hacia el interior del país, a su paso quemaron cosechas, destruyeron pueblos, envenenaron pozos, dejando al ejército francés sin suministros, aplicando la estrategia de tierra arrasada.
Napoleón entró a Moscú en septiembre, pero los rusos incendiaron la ciudad, sin refugio ni alimentos, ordenó la retirada a mediados de octubre, el invierno con temperaturas de -30°, líneas de abastecimiento logístico distantes, caminos en mal estado, constante ataque de guerrillas; todo lo cual destrozó a los soldados franceses.
