AMORES ¡Libertad!
Dr. Orlando Amores Terán/Quito
¿ISLAM POLÍTICO? ( 1 )
Es una ridiculez esa distinción de “islam político” o “islam radical” porque es una falacia. No hay islam político, ni islam radical.
El islam es uno solo, es una ideología totalitaria disfrazada de religión que ordena a sus adeptos eliminar a los infieles (todos los que no son musulmanes) u obligarlos a vivir bajo la ley islámica, la “sharía”.
Es una ideología de muerte y persecución a quienes no se convierten a su supuesta religión.
Por tanto, es estúpido hacer esa distinción, porque de todos modos se quedarán los que se disfracen de islam no político e islam no radical.
Todos los musulmanes deben ser expulsados a sus países de origen, porque es una ideología incompatible con nuestra cultura occidental grecorromana, judeocristiana, hispano goda.
Cualquier “adaptación” será fingida, puesto que por mandato del Corán deben mentir cuando están en peligro, para preservar sus creencias.
La “taqiyah” es un principio teológico del islam que les permite a los musulmanes negar su fe de forma externa, para evitar persecución.
No les podemos creer, siempre sucede, hay que revisar la historia, hay que leer las suras: 16:106; 8:12.
Se los debe expulsar de Occidente a todos los musulmanes, no hay islam político e islam apolítico. No es uno malo y otro bueno. Todos los musulmanes deben volver a sus países de origen. Existen antecedentes históricos que nos obligan a expulsarlos.
En 1499 el arzobispo Talavera creyó que la conversión de los musulmanes granadinos debía ser un proceso gradual, respetuoso, basado en la persuasión, en el ejemplo, en la paciencia, ordenó que la misa se celebre en árabe, prohibió las conversiones forzosas.
El confesor de la reina Isabel La Católica, el arzobispo Cisneros, consideró que el método de Talavera era lento, porque las circunstancias en Granada requerían una solución rápida y contundente, puesto que la presencia de una comunidad musulmana organizada en la región recién reconquistada, era un problema que no podía esperar generaciones.
Presionó a los líderes religiosos musulmanes para que se conviertan, primero con argumentos teológicos, luego con incentivos como protección, después con presión, haciendo detener a los líderes religiosos que se negaban a convertirse.
