Opinión

AMORES ¡Libertad!

Dr. Orlando Amores Terán/Quito

 

 

CAMINO A LA LIBERTAD

Ecuador necesita una proyección a 50 años, no una miope visión cada 4 años, para pretender cumplir una elección.
Debemos partir de la reeducación en virtudes, de «virtus», fuerza: moral, cívica, patriótica, histórica, cultural, religiosa, ética que desarme el andamiaje de corrupción generalizada, de inseguridad física y jurídica, de fraude electoral, de injusticia e impunidad; que nos conduzca tanto a la sociedad como a sus instituciones, a la conquista de un comportamiento ético, donde se reivindique el civismo, el ejercicio de ciudadanía, donde se observe como normal, como nada extraordinario, el cumplimiento de las obligaciones de los funcionarios públicos, donde no se exalte la obra pública de un alcalde, de un prefecto, de un presidente del país, porque se entiende es su obligación hacerla, no es un obsequio de su peculio, porque es su responsabilidad invertir adecuada y honradamente el dinero de las personas obligadas a pagar impuestos, tasas, multas, contribuciones.
Un comportamiento ético, donde no se glorifique el trabajo legislativo, ni la fiscalización ejercida por concejales, consejeros, diputados, porque para eso se les paga una remuneración, porque ése es su deber, es el compromiso que tienen que cumplir al ser elegidos.
La sociedad debe aprender a
realzar el ejercicio cívico de sus ciudadanos, de aquellos que sin estar compelidos por ningún mandato público, realizan actos en beneficio social.
Es el ejercicio de ciudadanía autoimpuesto, por las personas que asumen compromisos a los que no están obligados por cargos o funciones públicas, que no cobran dinero por hacerlo, el que debe ser enaltecido, elogiado, aplaudido.
Cuando de ése modo actuemos como sociedad, habremos adquirido valores; caso contrario, seguiremos siendo un conjunto de hombres masa, proclives al servilismo, propensos a la genuflexión ante cualquier apariencia de poder.
Cuando superemos el comportamiento de lacayos, tendremos la entereza para diseñar nuestro futuro en libertad, con la menor presencia estatal en lo económico y en lo productivo; pero con una férrea organización cívica, militar, policial y judicial, que partiendo de la reeducación en valores, restablezca el servicio militar obligatorio por dos años para varones y mujeres, los mismos que al tiempo de entrenarse para la defensa de la Patria, adquieran una tecnología y una suficiencia en artes marciales, que les permite continuar la carrera de las armas o insertarse como elementos productivos en la sociedad, en la cual deben formar Frentes de Defensa de la Libertad que son la organización social que impulsa desde las parroquias, la ocupación, la productividad, la educación, la justicia, los deportes marciales, desestimulando la vagancia, la drogadicción, el delito. Ese es el camino a la libertad.