Opinión

AMORES ¡Libertad!

Dr. Orlando Amores Terán/Quito

 

 

HAMPA POLÍTICA ( 2 )

Siempre han existido sujetos que se han beneficiado del Estado, prebendarios que se han enriquecido realizando negocios con los bienes de la Nación. Pero cuando el sistema político propicia la proliferación de clubes electorales con financiamiento estatal, a los que denomina “organizaciones políticas”; cuando instituye cada dos años elecciones; cuando fija un período corto de cuatro años para el ejercicio del mandato, susceptible de reelección; cuando crea funciones con propósitos de concentración de poder pero con nombres que sugieren control ciudadano; cuando habilita el voto de menores de edad; cuando faculta que dignidades de alta responsabilidad como la diputación o cargos de trascendencia como la judicatura puedan ser ocupadas por jóvenes a partir de los 18 y 25 años respectivamente; cuando impone representación por género, raza, discapacidad física no por capacidad intelectual, ni por antecedentes de servicio cívico no remunerado; cuando triplica el número de impuestos; cuando instituye un sistema jurídico que favorece el delito y protege a los criminales; cuando desarma a la población civil dejándola indefensa ante secuestradores, extorsionadores, violadores y asesinos; cuando restringe los fueros de la fuerza pública y su capacidad de reacción frente al crimen. Cuando todo esto sucede, lo que se instaura en el país que tiene esa estructura jurídica, es hampa política, dedicada a enriquecerse del cargo o designación pública, hampa política que hace carrera atracando los bienes nacionales durante ocho, diez, doce, veinte años, para lo cual invierten en crear falsas imágenes.
Tal erogación es “recuperada” mediante tarifa por las resoluciones que emiten o con obra pública en ocasiones innecesaria, o mal hecha, pero siempre con reajuste presupuestario o sobreprecio.
Es un círculo vicioso del que para salir hay que destruir la actual estructura narcoestatal.
Caso contrario, la queja respecto de la inseguridad física, inseguridad jurídica, corrupción sistémica, injusticia e impunidad será permanente, reiterada, pese al esfuerzo que el régimen de turno realice, porque toda la estructura jurídica e institucional está contaminada.