Opinión

AMORES ¡Libertad!

Dr. Orlando Amores Terán/Quito

 

 

HAMPA POLÍTICA ( 1 )

El mundo está movido por la voluntad no por la razón.
El hambre, el miedo, el deseo, la lujuria, la vanidad, empujan la voluntad.
La posición que asumen la mayoría de “hombres masa” no se sostiene sobre argumentos, sino en base a creencias, pertenencia social o política, costumbres.
De ahí que si el argumento afecta a su creencia, posición o costumbre, atacará a la razón de modo animal, por instinto.
El hombre masa perdió la capacidad para tener un pensamiento propio, cree lo que la mayoría considera válido, jamás analiza la razón de su pensamiento, se limita a repetir lo que escucha a la mayoría. No concluye por sí mismo, está programado por la costumbre, el miedo, el entorno, las circunstancias.
Esa limitación es estructural porque carece de las herramientas filosóficas para superarla, no se trata de un defecto moral, porque no tiene un juicio, una reflexión propia que decide no adoptarla, sino una carencia de criterio, un sometimiento a la autoridad de cualquier tipo, moral, intelectual, política.
El hombre masa no lee, no investiga, le gusta escuchar audios, ver videos, acusa vagancia intelectual.
Las convicciones del hombre masa están formadas no por la contrastación de argumentos, sino por lo que dice la mayoría, por lo que le da la sensación de seguridad en la coincidencia con los demás o con el poder político; todo lo cual es irracional, es meramente emocional no intelectual.
Por ello no se atreven a calificar a los electoreristas como hampa política, porque son incapaces de concebir que este tipo de hampones se organizan para hacer “negocios”, para hacer dinero con los bienes de la Nación, desde las instituciones del Estado, no exclusivamente para delinquir. El delito es el producto de sus acciones, no el propósito de su organización.
Esa es la diferencia con el crimen organizado, que consiste en una estructura de acuerdo a la especialización delictiva con un orden jerárquico que planifica y da disposiciones con el propósito de cometer delitos para obtener réditos económicos y poder.