Opinión

AMORES ¡Libertad!

Dr. Orlando Amores Terán/Quito

 

MANTENTE VIGILANTE PARA NO PERDER LA LIBERTAD
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La diferencia entre un Estado eficiente, responsable, eficaz y un Estado corrupto e inepto, radica en la doctrina que rige todos sus actos y a todos sus actores, la misma que depende de los valores morales, cívicos, patrióticos, históricos, culturales, religiosos y éticos de los que esté imbuida.
Sin doctrina ética, cívica y patriótica, no hay Estado; solo hampa política devorando los bienes de la Nación, como si el cargo o designación les otorgara la propiedad de tales bienes.
El actual ordenamiento educativo y cultural se sostiene en tradiciones que no utilizan métodos que permitan aprender y enseñar a desarrollar la facultad humana de la inteligencia.
Todo lo contrario, el sistema educativo impone adoctrinamiento a través de una curricula diseñada por un organismo burocrático que no tiene más estímulo que agradar al régimen de turno; con lo cual, tanto las carreras profesionales como sus planes de estudios, nada tienen que ver con el desarrollo de la inteligencia para enfrentar los desafíos de la evolución del conocimiento y colocar a la Nación a la vanguardia de las técnicas del aprendizaje, transformando el proceso educativo en una actividad libre, provechosa, orientada a generar progreso, bienestar, desde una concepción formativa cívica, euríloga, eminentemente despolitizada, que estimule la iniciativa privada en el ámbito educativo para que las personas independientemente de sus particularidades como individuos, tengan acceso a una educación que les enseñe a desarrollar la inteligencia, como herramienta del saber, para lograr prosperidad personal y nacional que les permita acceder a la evolución civilizatoria de la humanidad, con el fin de contribuir a diversificar, desconcentrar el capital, superar las barreras al desarrollo económico, dinamizar el empleo por horas y aptitudes, por encima de la formalidad cartular, a fin de provocar una mayor inclusión de la sociedad en el desarrollo general; todo lo cual redunda en mayor satisfacción de las necesidades básicas de alimentación, vivienda, salud, educación y recreación.
Quien somete su ejercicio de mandato a propuestas aisladas, jamás llega a reformas estructurales pero deja abierta la posibilidad del retorno de los que ofrecen un sistema «revolucionario» que siempre termina en más ruina, más corrupción, menos libertad.