AMORES ¡Libertad!
Dr. Orlando Amores Terán/Quito.
MANTENTE VIGILANTE PARA NO PERDER LA LIBERTAD
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El Estado es un concepto político, referido a una organización burocrática, pública que cuenta con órganos y atribuciones que conforman el gobierno de una Nación.
Por tanto, el Estado, no somos nosotros los ecuatorianos. Son las instituciones y la burocracia pública que se sostiene con la sustracción de nuestros ahorros, a través de 68 «vacunas» o extorsiones, denominadas «impuestos» que son despilfarrados como si fuese dinero propio.
Por ello las empresas públicas generalmente son ineficientes, porque no hay un propietario que pierda el dinero invertido, y responda por el mal manejo de la empresa.
Si la empresa pública pierde, perdemos todos los contribuyentes
asociados al Estado, pero ningún burócrata se obliga por el costo de responsabilidad que comporta esa pérdida. Ahí surge el hampa política, que la conforman quienes se benefician y prosperan de hacer «negocios» con los bienes de la Nación ecuatoriana, sin asumir la responsabilidad por sus pérdidas.
El modo de controlar el latrocinio del hampa política, es dejar que el sector privado, en un ambiente de libre competencia, otorgue bienes y servicios al menor costo y de la manera más eficiente, de acuerdo al valor del mercado.
La intervención del Estado en el otorgamiento de bienes y servicios que los puede realizar el sector privado de manera más eficaz, al costo del mercado libre, es corrupción, porque nosotros, la Nación ecuatoriana, admitimos y toleramos la organización estatal, para obtener seguridad y justicia, no para que quienes acceden a una dignidad o cargo público hagan «negocios» con los recursos de la Nación que nos pertenecen a todos los ecuatorianos.
Hay que mantener el empleo público, sin despidos, el modo de hacerlo es regular y congelar los salarios públicos; dejar de endeudarse para gastar dinero que no se dispone en erogaciones burocráticas y suntuarias; reducir regulaciones, multas, autorizaciones, requisitos, certificados, permisos, para estimular el emprendimiento, la inversión y el empleo; rebajar la carga impositiva, especialmente a empresas tecnológicas y de desarrollo agrícola, acuícola, pecuario y de vialidad rural; mantener la dolarización de mercado, eliminando el intervencionismo estatal; invertir en investigación y desarrollo.
