Opinión

AMORES ¡Libertad!

Dr. Orlando Amores Terán/Quito

 

 

DE NUESTRA LETALIDAD DEPENDE NUESTRA EXISTENCIA

HEl Líbano es un estado artificial con una estructura política frágil que ha posibilitado la existencia desde 1982, de un estado terrorista dentro del Estado de Líbano; porque eso es Hezbolláh, que al igual que Hamás, la Yihad islámica y los Utíes, son creados, entrenados, financiados por Irán, para convertirse en los actores principales del terrorismo que imponen en los actuales conflictos de Gaza, Líbano, Yemen.
Irán es una región rica en (petróleo y gas), con una geografía que impide una invasión terrestre, porque está rodeada de montañas y desiertos. De ahí la importancia de profundizar, de estimular la fractura entre Suníes y Chiíes que tiene su origen histórico a partir de la muerte de Mahoma en el año 632, por la legitimidad sucesoria, que provocó la masacre de Hussein Ibn Ali y sus seguidores, por parte de las fuerzas del califa omeya Yazid I, en la batalla de Kerbala en el año 680, que es una fecha fundamental para la identidad Chií.
La instauración del régimen terrorista islámico en 1979 en Irán, surgió de la irrupción contra la dinastía Pahlaví (pro occidental), por parte de un régimen clerical – terrorista dirigido por un Ayatolá, que se encuentra bajo la influencia de un órgano paramilitar – terrorista, denominado guardia revolucionaria.
Por tal razón, comporta una estupidez, reconocer al régimen terrorista islámico iraní, como una República; así como también es una torpeza, pretender que se combata el terrorismo islámico iraní, con normas de derecho internacional, con normas de derechos humanos.
Debemos entender que nos enfrentamos al terrorismo islámico global, que actuamos en defensa legítima de nuestra seguridad física.
Por tanto, para Occidente es una respuesta a una situación criminal peligrosa preexistente.
En consecuencia, para dominar al terrorismo islámico iraní, tenemos que ser más letales que el terrorismo.