Opinión

AMORES ¡Libertad!

Dr. Orlando Amores Terán/Quito

 

 

EL FANATISMO TERRORISTA PONE EN PELIGRO AL MUNDO
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Con un régimen terrorista no se juega, no se le reconoce legitimidad, no se negocia.
Se lo neutraliza con toda la contundencia militar y jurídica, porque lo que lo define, es su ilegitimidad, sostenida con fanatismo y corrupción.
Leo Szilard, redactó una petición en julio de 1945, firmada por docenas de científicos que consideraban que usar la bomba sin advertencia, moralmente no era justificable.
Inclusive mandos militares, como el almirante William Leahy, presidente del Estado Mayor Conjunto, calificó el uso de la bomba como «barbarie innecesaria», consideraba que Japón ya estaba derrotado.
El almirante Ernest King argumentaba que un bloqueo naval habría llevado a Japón a la rendición, sin necesidad de bombardeos ni invasión.
El general Henry Arnold, sostuvo que eran suficientes bombardeos convencionales para obligar a Japón a ceder.
Pese a las críticas románticas y poco patrióticas, Truman procedió con los dos bombardeos, toda vez que con el primer bombardeo de Iroshima el 6 de agosto, no logró la rendición del fanático militarismo japonés; fue necesario bombardear tres días después Nagasaki, para lograr la rendición incondicional de Japón.
Con esta contundente evidencia, los críticos tuvieron que engullir sus propios y desacertados comentarios.
¿Creen que con bombardeos tenues, el militarismo terrorista islámico, que manda en Irán, que es más fanático y terrorífico que el nipón, va a rendirse de modo incondicional?
Para que se rindan 72 millones de japoneses fue necesario utilizar dos bombas atómicas.
Para que se rinda el régimen terrorista que tiene sometido a una población de 93 millones de iraníes, se necesitará el doble de lo utilizado en 1945.