Internacional

Amnistía denuncia la «grave» situación de los derechos humanos en Venezuela

La organización se muestra preocupada por la situación de los presos de conciencia

ESPAÑA. La situación de Venezuela no solo es grave en materia de derechos humanos, sino que continúa empeorando. Así lo demuestra el informe de Amnistía Internacional (AI) sobre el estado de los derechos humanos en el mundo en 2016, cuyos datos se publican este martes. Hacinamiento en las cárceles, ofensivas contra los defensores de los derechos humanos, uso excesivo de la fuerza o el encarcelamiento de opositores son solo algunos de los temas mencionados por la ONG en el apartado de Venezuela.

Una situación de crisis que no parece mejorar. «Este 2017 ha empezado con el deterioro de la situación y la falta de negociación. Además, que no haya reconocimiento por parte de las autoridades de la grave crisis económica y social del país lo empeora», dijo ayer a ABC Esteban Beltrán, director de la organización en España.

En las conclusiones relativas a Venezuela, Amnistía hace una mención especial a la «grave» situación de los presos de conciencia en Venezuela «y la determinación del Gobierno de reprimir la disidencia», dice el texto. Algo que quedó patente en el caso de Rosmit Mantilla, opositor encarcelado al que no solo se le negó una operación quirúrgica, sino que se le trasladó a una celda de castigo hasta que la presión internacional logró su puesta en libertad en noviembre.

El informe también denuncia cómo Venezuela ha respondido en ocasiones a las protestas con acciones militares. «Frecuentemente, se producían a continuación actos de tortura y otros malos tratos contra manifestantes».

La negación de la realidad económica y social ha supuesto el deterioro de la población, llegando a «poner en peligro la vida y los derechos humanos de millones de personas».

Los límites han cambiado

En informe analiza el estado de los derechos humanos en 159 países. «Hubo un tiempo en que los gobiernos se avergonzaban de violar los derechos humanos, pero hoy los límites de lo que se considera aceptable ha cambiado», dijo ayer Beltrán sobre el panorama internacional.

Entre los temas de mayor preocupación para la organización está el auge de los discursos políticos del odio, que ha adquirido «una escala nunca vista desde 1930». «Son muchos los políticos que hacen una manipulación venenosa de la identidad para ganar votos», dijo ayer Arancha Vicario, presidenta de AI España. (ABC/LA NACIÓN)