Opinión

AMLO y la Conquista

Me duele todo esto que está pasando alrededor de la supuesta solicitud de perdón a España. Me duele que se haya filtrado, que se haya malinterpretado, que se haya utilizado para fines oscuros. Me duele ver a tantos mexicanos hablando mal de los españoles y a tantos españoles hablando mal de los mexicanos. Me duele la reacción de los políticos de los dos países. Me duele que haya tantas personas tomando esto a broma, colgándose de aquí para hacer daño, para lucirse, para hacer negocio. Me duele ver a nuestros pueblos originarios al margen de este falso debate, siempre conquistados, olvidados, perdidos.
Me duele porque si esto se ha convertido en un circo tan grande es porque aquí está pasando algo, porque aquí sigue pasando algo. Mentira que las cosas ya no son iguales. Mentira que el perdón sea absurdo, necio e innecesario. Aquí pudo haber pasado algo hermoso, aquí se le pudo haber enviado un gran mensaje a la humanidad entera, pero se arruinó por la filtración, por la manipulación, por el odio. Si usted lee la carta que nuestro Presidente le mandó al rey de España, Andrés Manuel López Obrador en ningún momento está siendo grosero, le está exigiendo nada a nadie ni, mucho menos, le está pidiendo a Felipe VI que se disculpe. ¿De dónde salieron todas las afirmaciones que se han estado comentando? ¿Sabe de dónde? Del profundo rencor que nos caracteriza, de nuestra ignorancia, de nuestra obsesión por discutirlo todo, por participar, por pelear y, por supuesto, por tener la razón. A lo mejor usted ya no se acuerda o no había nacido, pero en 1992 se conmemoraron los 500 años del Descubrimiento de América.
El gobierno español hizo entonces muchas cosas importantes en términos diplomáticos, artísticos, deportivos, políticos y económicos. Muchas. ¡¿Y qué cree?! Las hizo con la cooperación de políticos y empresarios de diferentes lugares, entre ellos México. ¿O qué, a usted ya se le olvidó, por ejemplo, que Emilio Azcárraga Milmo tiró fortunas haciéndole hasta canales panregionales a los españoles? La Iglesia católica, por supuesto, se sumó. Si no me cree, vaya a ver la placa que está en la Basílica de Guadalupe. México quería hacer algo parecido en 2021 para los 500 años de la Conquista y el bicentenario de la consumación de nuestra Independencia.
Evidentemente necesitaba el respaldo de España y el Vaticano. Y lo estaba haciendo bien, con tiempo, con respeto, en privado. Lo estaba haciendo para conseguir algo tan grande y tan importante como lo que España consiguió en 1992. Ahora esto ya es imposible. El rey y el papa quedaron imposibilitados para hacer equipo con nosotros. Cualquier cosa que hagan o que digan los va a perjudicar. Lo echamos a perder. Y no fueron ni AMLO ni Felipe VI. Fuimos nosotros, los más grandes expertos en meternos el pie. Si tantos problemas tenemos con el perdón, ¿por qué no comenzamos por perdonarnos a nosotros mismos? ¿Por qué no comenzamos por perdonarnos a nosotros mismos por ser tan arrogantes, tan entremetidos y tan irresponsables? ¿Ahora entiende por qué le digo que esto me duele? No puede haber perdón donde no hay humildad, introspección ni voluntad. Acabamos de cerrarnos las puertas rumbo a las conmemoraciones de 2021.

Fuente: Álvaro Cueva/Mèxico