Opinión

América Vergonzante

Marcos Peckel

Diario El Espectador  de Colombia

América  debe andar hoy  con la cabeza gacha, algo tapada,  para ocultar la lacerante vergüenza que produce el haber sido testigo  inerte  de  la violentación de Venezuela,  que lleva años fraguándose y que finalmente culminó  el pasado domingo con la  usurpación total del Estado por parte de la caterva chavista, los militares  corrompidos y  el régimen cubano.  Las declaraciones de última hora de un puñado de países del continente, incluido Colombia  que no reconocerá  a la Asamblea Nacional Constituyente -ANC-    aparecen como  “muy poco, muy tarde”.

La decidía  continental frente al  sistemático  asalto a la democracia  es en parte   responsable del cataclismo venezolano. Protegido por Los Lula, los Kirchner y sus similares,  Chávez  demolía las libertades en Venezuela una a una,  comenzando por la prensa.   Sin embargo como se trata de un  régimen  “de izquierda”, es aceptable en  círculos intelectuales y políticos  imbuidos de altas dosis de arrogancia, soberbia e hipocresía.

Loable  la  gesta quijotesca de Luis Almagro, secretario general de la  OEA quien  heredó de su antecesor una organización servil y arrodillada ante el chavismo.  A UNASUR y CELAC, embelecos lulo-chavistas  creados para proteger  al socialismo del siglo XXI  se les debe  desconectar  del sistema de respiración artificial y lanzarlos a una fosa común. Los gobernantes de las islas  del Caribe cuya población es mayoritariamente descendiente de esclavos deben explicar porque son hoy  esclavos  del petróleo venezolano vendiendo “por un plato de lentejas” los valores de  libertad y justicia.   Tabaré Vázquez presidente de Uruguay debe mirarse  al espejo y preguntarse porque  ha seguido, hasta ahora, aguantando a Maduro en Mercosur en contravía  de sus socios y de los valores del  más democrático país del continente.

La administración Obama cuyo legado en política exterior es  lastimoso  le hizo el juego a Maduro   a través de una política de  apaciguamiento,  enviando  repetidamente a  su  negociador Tom Shanon a pasear  a  Miraflores.  Donald Trump  queda con  pocas cartas para influir en Venezuela y cualquier cosa que haga puede terminar fortaleciendo a la dictadura.

América tiene una lección que aprender de África continente al que siempre menospreciamos. Cuándo el expresidente de Gambia Yahya Jammeh pretendió desconocer los resultados electorales que le daban el poder a su rival Adama Barrow, la Unión Africana intervino en defensa de la democracia, incluso advirtiendo de posible uso de la fuerza, dándole a entender  a Jammeh que “se iba o lo iban”. Se fue.

Los valientes esfuerzos del bravo pueblo se estrellaron contra las armas asesinas del régimen.    La  espuria constituyente comenzará a deliberar  sobre el cadáver de la Asamblea Nacional elegida en 2015 y a menos que el monolito chavismo, militares, Cuba se fracture, es  dudoso  que las  tardías y melifluas  medidas internacionales que se anuncian   logren detenerla. Los esbirros de la SEBIN   ya se llevaron a López y Ledesma a las mazmorras, cuota inicial de  lo que viene. Oscura  noche se cierne  sobre la patria de Bolívar.

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