Opinión

América es noticia

Por Vladimir Kislinger

INFOBAE

Son muchas las razones para enfocarnos en nuestro continente. Con 35 países y alrededor del 14% de la población mundial, desde sus fronteras transcurren múltiples acontecimientos que, en buena medida, determinan el rumbo de un mundo con fronteras cada vez más indivisibles, que parecerían acortadas a alta velocidad, producto de la sobreinformación social.

Debo confesar que, para mí, es fascinante contemplar los distintos sistemas sociales que conforman nuestra América, estructuras que, aunque en la forma parecen diferentes, en el fondo guardan un factor denominador común que es nuestra propia cultura, la común, esa que nos acerca mucho más de lo que habitualmente pensamos.

También es importante observar cómo nuestra sociedad se ha interesado en lo que sucede en el resto de nuestros países, tal vez a partir de la inmediatez con la que recibimos las informaciones que se generan día a día, hora a hora, minuto a minuto. O quizá por haber entendido que lo que ocurre en Colombia con el proceso de paz puede afectarnos tanto como los cambios en el rumbo económico, político y social en la Argentina de Mauricio Macri, por poner un par de ejemplos.

El punto es simple. La información es poder en tanto nos sirva para tomar mejores decisiones y abordar nuestros problemas locales desde una óptica más integradora, bajo la premisa de las similitudes, los aciertos y los desaciertos continentales.

Un caso que salta a la luz tiene que ver con lo que suceda este 8 de noviembre en la elección presidencial en los Estados Unidos, que será determinante, en buena medida, para nuestros países, entendiendo las particularidades de ese sistema y su fuerte presencia política y económica en el destino de gran parte del mundo. En la campaña presidencial se ha hablado desde la construcción de un muro que México pagaría hasta de una Miss Universo venezolana, lo que trajo como consecuencia inmediata, entre otras tantas, una correlación indirectamente proporcional al aumento de la popularidad de Donald Trump, contra la caída histórica del peso mexicano, por más increíble que parezca.

Bajando a Centroamérica, los países que conforman el triángulo norte llevan su propia cruz, refiriéndome, entre otras cosas, a la violencia de las pandillas o las maras, que, al ser enfrentadas por los cuerpos policiales de El Salvador, han exportado su violencia a otros países de Centroamérica, México, Estados Unidos e inclusive España. Dentro de esta región, otro de los problemas tiene que ver con la violencia que se vive en Honduras, que ocupa los primeros lugares en asesinatos por cada cien mil habitantes, particularmente en ciudades como San Pedro Sula y Tegucigalpa, lo que ha impulsado la huida de cientos de miles de hondureños a otros destinos, inclusive arriesgando su propia vida.

Pero no todo es malo en Centroamérica. Desde el 2015, Guatemala ha demostrado un liderazgo indiscutible en términos de la lucha contra la corrupción y la impunidad. El propio Ministerio Público ha impulsado la Comisión Internacional en Contra de la Impunidad en Guatemala, a través de la que se ha investigado, sancionado y detenido a distintos funcionarios públicos del Gobierno guatemalteco, entre ellos al ex presidente Otto Pérez Molina, a la ex vicepresidente Roxana Baldetti y a otros funcionarios por el escándalo de corrupción de La Línea. Hoy día, dicha organización está tras la pista del hijo y el hermano del actual presidente, Jimmy Morales, quien ha manifestado respetar completamente el resto de los poderes y dejar en sus manos la determinación de la inocencia o no de sus familiares directos. Este es un ejemplo a seguir en nuestros países, donde la corrupción aparece en los primeros lugares, por mucho, como el gran problema que desencadena pobreza, destrucción del aparato productivo y de la institucionalidad en culturas que se mantienen débiles y disfuncionales.

También Cuba y el deshielo parcial de relaciones diplomáticas, políticas y comerciales con los Estados Unidos ha afectado tanto positiva como negativamente a nuestro entorno, no sólo por lo que pueda implicar esta vía para el crecimiento económico de la isla y del intercambio comercial que pueda triplicarse en el próximo decenio, sino por la oleada de cubanos que han salido por el temor a no gozar más de la ley de ajuste o «ley de pie seco y pie mojado», que podría eventualmente quedar derogada a partir de los cambios que se presenten. Esto ha generado un incremento del 80% de la inmigración cubana, lo que provocó una verdadera crisis humanitaria que ha involucrado a países como Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, México y Estados Unidos, que, sumada al desplazamiento de haitianos e incluso africanos, significa un verdadero desafío para nuestras naciones.

Bajando un poco más, y a modo de vuelo rasante, Colombia también ha sido noticia con este histórico acuerdo de paz que fue rechazado por la población colombiana, aun y cuando se presentó la abstención más grande de los últimos 22 años, con un 63% que no ejerció su derecho a votar. Este proceso de negociación no sólo beneficiaría a los colombianos, también significaría la solución posible a conflictos fronterizos con Ecuador y Venezuela, por poner otro ejemplo.

Venezuela tendría un capítulo completo en este apartado, entendiendo o tratando de entender lo que pasa dentro de sus fronteras. Con la crisis más grave y prolongada de su historia, también ha significado movimientos en nuestra América, con aquellos países que originalmente formaban parte de los bloques del ALBA y Unasur, que han mirado hacia un lado para no caer en tal desgracia, únicamente enfocando sus esfuerzos hasta ahora infructuosos en ayudar a través de posibles corredores humanitarios.

Brasil y la destitución de Dilma Rousseff, su crisis política y económica, pero sobre todo institucional, hace del país más poderoso de Sudamérica un verdadero hervidero burocrático, que afecta también las inversiones y los proyectos conjuntos con otros países y entes privados. Al mismo tiempo, Argentina cambia de rumbo de manera dramática, luego de doce años de kirchnerismo, ahora con un presidente diametralmente opuesto a las políticas izquierdistas, el derechista Mauricio Macri, quien desde el mismo día que comenzó su mandato ha apalancado grandes cambios que indudablemente influirán en todo el continente.

Sin duda alguna, al hacer esta radiografía general, que, por cierto, no pretende cubrir la totalidad de nuestros países ni mucho menos hacer un análisis exhaustivo de cada particularidad, conseguimos una cosmovisión que nos permite entender que lo que ocurre alrededor nos afecta, que no sólo lo que vivimos en nuestro país es inédito, que probablemente nuestros vecinos pasaron o estén pasando los mismos problemas y empeñen su tiempo en buscar soluciones. Lo importante es entender que no estamos solos y que, al mejor estilo de la Unión Europea, llega un momento en el que podemos construir una confederación de naciones que permita hacer de nuestras democracias, donde las haya, sistemas más robustos, integradores y con verdadero impacto social, sin demagogia, pancartas ni consignas. Mientras tanto, seguiremos haciendo nuestro acostumbrado recorrido, porque, en definitiva, «América es noticia».

Las opiniones vertidas en el medio son de responsabilidad del autor.