Economía Opinión

ALUCINANTE EL CRECIMIENTO DE DEUDA PÚBLICA

 

 

 

 

Econ. Marco Flores T.

 

 

 

 

 

A la explosión de la crisis económica que dejó el gobierno anterior y subyacía contenida, también se suma y con fuerza la profundización producida por el actual luego de 30 meses en funciones. Los asfixiantes y dañinos resultados siempre han sido causados por deficiente conducción de la economía y entre ellos un endeudamiento público claramente incompatible con las reales y efectivas posibilidades fiscales del país.

A la cifra oficial de 56700 millones de dólares de deuda pública hay que añadir otros 6700 millones que corresponden a las denominadas «otras obligaciones del Estado fuera de la deuda pública». Esas «otras obligaciones» nada tienen que ver con pasivos contingentes y constituyen deuda adicional pura y dura que hay que pagar. En las últimas horas se ha anunciado la contratación de más deuda pública mediante la colocación interna de Bonos del Estado por 1936 millones de dólares.

Con corte a octubre 2019 el saldo total de la deuda pública asciende a 63400 millones de dólares, 58.2% del PIB. La forma sana y efectiva de reducir y pagar esa deuda excesiva sólo es posible con base en un crecimiento económico estable y suficiente. Sin embargo la economía que requiere crecer al 5% anual, crece a menos del 1%, al 0%, o decrece.

No puede dejar de mencionarse que la deuda pública contratada con acreedores chinos y tailandeses es perjudicial e impresentable para Ecuador tanto por el nivel de petróleo comprometido como por las condiciones aceptadas, entre ellas, la renuncia más absoluta a su condición de Estado Soberano.

La ausencia de inversión productiva estable y unos niveles inadecuados de gasto corriente y gasto tributario, impulsan un déficit fiscal que permanentemente presiona por más impuestos y por más endeudamiento. Una carga tributaria concentrada y elevada ha fracturado las competitividades productiva y tributaria. Leyes y reglas tributarias inestables destruyen inversiones. En general todo lo que se ha hecho mal o dejado de hacer ha causado el estancamiento económico, incremento del desempleo abierto y del disfrazado o subempleo, pobreza creciente medida en todas sus formas y pérdida efectiva de oportunidades para progresar tal como muestran los indicadores económicos y sociales.

El Gobierno ecuatoriano ha reemplazado la máquina de emitir dinero por otra que emite bonos de deuda pública de modo alucinante no sólo en condiciones costosas sino con la economía asfixiada por el estancamiento. Una conducción económica equivocada y carente de liderazgos necesarios es la responsable de la paralización del crecimiento y de que la mayoría de familias en Ecuador hayan dejado de producir y progresar, más y mejor.

 

 

 

 

Diciembre 3 de 2019