Opinión

Alpargatas negras

Patricia Patt

Desde Buenos Aires -Argentina para La Nación de Guayaquil, Ecuador.

Nació allá en la tapera de aquella «Aldea San Juan», la infancia forzó llevar, humilde toda su raza, caminó senderos para ir a estudiar, juntando leños, para que su madre amasara el pan, en un fogón de barro, la olla y la pava poder calentar.

Junto a nueve hermanos creció entre las costumbres de aquella gente.

¡Jugaban serenos, «Entre Ríos”, ¡sin tropezar!

¡Alpargatas negras!, para caminar, va pisando el suelo que más de una vez sembró.

Los viejos observaban en silencio, ladrillitos fabricar, para aquel pobre ranchito que lograron levantar, allá lejos, en los pagos de ese señor alemán.

Ya ha pasado el tiempo, siempre lo recordarás a tu querido «Urdinarrain», con sus calles floridas y campos de maizal, de los que vinieron a emigrar.

Hoy, crece con cinco hijos y diez ya son los nietos y así quiere legar como cometa al viento, remontado por los años.

Ojos azul cielo, mira protegiendo lo que la semilla, como árbol nació.

Pelo blanco y carcajada, espera siempre la llegada de los suyos en su hogar, para juntos recordar toda la historia pasada.

Sus manos arrugadas son pruebas enfundadas, de la labor lograda, con ellas nos vistió y para nada demoró en nuestra educación.

Su cariño es sincero y no le falta esmero, para un rico puchero preparar.

Por todo ésto pretendo, ir a visitarlo, que él vea lo que ha hecho, poniéndole el pecho y dándonos un techo para crecer y morar, ya pesados son sus pasos.

¡Alpargatas Negras!, pero seguro en su andar, tiene memoria sin igual y consejos siempre te da, sobre la honestidad.

Con olor a madera de cuando era hachero, en su sano juicio aún quedó. Así, firme como un roble, cosecha razones para poder seguir.

¡Alpargatas Negras!

Viajando leguas, transformando sueños, ha llegado a ser el más grande, Pá.

Dedicado a mi padre para sus 80 años, ya hace 11 años que se lo escribí…, él descansa en el sueño eterno. 05/03/1932- 21/01/2022