Opinión

ALONDRA Y SU ARREPENTIMIENTO

Antonio Aguirre Medina / Guayaquil
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Después de haber sido expulsada del país por la cancelación de su visa, la roja comunicadora debe estar arrepentida de haber profanado el honor de la República que la acogió, la educó y le dio de comer durante algunos años.

Al Ecuador se lo respeta y, por ley de la vida, a todo mal agradecido siempre le llega el arrepentimiento, más que todo en el caso de una ciudadana extranjera que se educó y comió de nuestro país. Nadie le ha vulnerado sus derechos; es más, ella vulneró el honor de nuestro país representado por los símbolos patrios.

Si el hecho hubiera sido inverso y cualquier ciudadano extranjero radicado en Cuba hubiera osado comentar las mismas o peores faltas realizadas por la Socialista Progresista Comunista, Alondra Santiago es muy posible que hasta podría haber sido fusilada en un antiguo y ensangrentado paredón donde ejecutaron a miles de opositores al Castrismo Comunista.

Seguramente, el retorno a su hambreado y abandonado país, que hoy por una crisis insostenible está buscando la necesidad de incorporarse a los Estados Unidos Mexicanos, la habrá hecho recapacitar sobre su grave error cometido.

Nunca se olvide que: «Mal paga al diablo a quien le sirve».