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Alfonso Terán: ‘No podemos estar aislados, eso es terrible a nivel emocional’

¿Tiene algún impacto para los menores no asistir a las aulas, no tener clases presenciales?

El impacto es fortísimo, no solo a nivel psicológico, sino también a nivel biológico. Recordemos que cuando los niños y adolescentes están detrás de una computadora, la higiene del sueño no es la misma. Los aparatos tecnológicos lo que hacen a nivel biológico es desconectar la melatonina, que es un neurotransmisor que genera el sueño. Desde el impacto psicológico, nosotros vemos niños que se encuentran aislados, excluidos y, por así decirlo, solos , dentro de un ambiente social diferente. Va a generar un impacto psicológico tremendo en los niños y adolescentes.

¿Qué importancia tiene el juego, compartir con otros compañeros?

El juego es importantísimo, ayuda directamente a la nomenclatura del cerebro, el cerebro tiene un sinnúmero de neurotransmisores que hacen que mediante el juego se estimulen los territorios cerebrales. Cuando los niños no tienen este tipo de estimulación las zonas de desarrollo próximas tampoco se van a dar; entonces, ¿qué es lo que va a perder el niño? autonomía, seguridad emocional, funcionalidad social. Vemos ya ahorita niños con depresión, tenemos niños con ansiedad. Ellos lo que dicen en consulta es que se sentían encerrados, sentían que no podían salir, no podían tener un contacto social con las demás personas.

¿Afecta en los niños que la Ministra de Educación inaugure la presencialidad voluntaria y minutos después venga el Municipio y clausure al colegio?

Le va a producir a los niños, y no solamente a los niños sino a todos los que estamos viendo todo esto, un impacto muy fuerte. Nosotros debemos tener mucho cuidado con lo que decimos y hacemos con los niños. Recordemos que ellos van creando su modelo a seguir con lo que ven en el medio, entonces ellos lo que ven ahora es incertidumbre.

¿Cómo se maneja la incertidumbre en los niños?

Eso va a depender también de la estructura de la personalidad del sujeto. Recordemos que cada personalidad es diferente, eso se llama individualidad. Entonces va a depender de los recursos emocionales que el niño vaya creando en la casa para poder afrontar esta incertidumbre.

Ahora, estos patrones conductuales y estos hábitos también se los genera dentro del entorno, a partir de cómo el niño tiene que ir interactuando con otros niños. Ahí también se van desarrollando cosas positivas como la autonomía, la fuerza emocional, la toma de decisiones asertivas. Incluso, hasta las fuerzas simbiótico-emocionales. Entonces son varios patrones que se van generando dentro de la interacción. Somos seres bio-sico-sociales. No podemos estar aislados, eso es terrible a nivel emocional.

Ahora, la virtualidad no es igual, no es lo mismo para un estudiante de la ciudad, de la periferia o del campo.

Ahí va a depender mucho también del entorno, porque no todos los niños y no todas las personas tienen acceso a la tecnología. Entonces tenemos que darnos cuenta ahí también que va a generarse un impacto fortísimo.
¿Qué es lo que se ve? Lo que se ve es mucho trastorno del sueño porque a los chicos se los llevó a un confinamiento obligatorio, lo que genera también un impacto a nivel emocional. Entonces démonos cuenta que son bastantes aristas que tenemos y que hay que trabajarlas a nivel emocional.

En la virtualidad, ¿hay diferencias entre las personas con más recursos y más accesos y las personas que no tienen esas facilidades?

Por supuesto. En un aula, el maestro debe tener las cualidades psicológicas para poder llegar a cada estudiante, porque recordemos que cada estudiante es un mundo aparte, cada estudiante maneja diferentes procesos cognitivos. Entonces, en la virtualidad, lo que se hace es mandar solo una información a nivel general. En el aula se van desarrollando otros tipos de habilidades como por ejemplo habilidades lúdicas, habilidades emocionales, habilidades estéticas del movimiento del cuerpo, eso también ayuda a la persona con el lenguaje no corporal, a poder identificarse con el otro. Realmente es algo muy preocupante esto de la virtualidad. Aparte, el país como tal no estaba en un proceso de adaptación y esa adaptación le ha costado muchísimo a los niños. Si a nosotros que somos adultos y nos damos cuenta nos ha costado adaptarnos, ahora imagínense un niño que no tiene desarrollados todos sus procesos cognitivos. Entonces realmente el impacto es muy fuerte, es muy muy fuerte.

¿Se puede recuperar el tiempo y el terreno perdido con los pequeños?

Yo pienso que sí, yo pienso que haciendo todas las cosas desde el amor. Vinculándonos todos en la problemática vamos a poder salir adelante, pero haciéndolo todo desde el amor, entendiendo los procesos como son y cómo se tienen que dar.

Hoja de vida

Alfonso Terán tiene una maestría en la escuela sicológica Gestalt, la que estudió en Buenos Aires.

En México obtuvo un doctorado Honoris Causa por su trabajo en la ayuda a los pacientes afectados por el covid.

En su consulta trabaja con la parte emocional en manejo de traumas.

 

 

El Comercio