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‘Alerta roja’ en el Camp Nou: Messi sigue resistiéndose a firmar su renovación con el Barcelona

  • El jugador no quiere ser cartel electoral de la moción de censura .Considera que no se le ha confeccionada un equipo de garantías

    El tiempo apremia, pero el FC Barcelona no lo consigue. El club sigue esperando a que Messi rubrique el acuerdo de renovación al que desde hace semanas llegaron el presidente Josep Maria Bartomeu, el padre del jugador y su abogado.

    Aunque Bartomeu ya ha declarado dos veces en público que el argentino ha firmado, lo cierto es que esta rúbrica se sigue demorando en el tiempo, instalando a una cuestionada junta directiva y a la afición en una situación de incertidumbre.

    Aunque tras el acuerdo referido anteriormente se denotaba la clara intención de Messi y de renovar y desde el club se transmitía que la firma era una mera formalidad, cada vez va quedando menos para que sea 1 de enero de 2018 y el astro argentino pueda negociar libremente con otro club.

    Pese a que la voluntad de Messi era continuar, el jugador esperó una vez Neymar se marchó al PSG para ver qué equipo se confeccionaba a su alrededor para la próxima temporada. El argentino veía con buenos ojos las incorporaciones de Coutinho y de Di María, que finalmente no llegaron.

    Por si esto fuera poco, un dubitativo Messi al que no se le ha confeccionado un equipo de máximas garantías a su alrededor, tiene ahora otro motivo para posponer su firma con el Barça. Según informa el diario As, ese motivo no es otro que la moción de censura contra Bartomeu impulsada por Agustí Benedito este pasado viernes.

    Benedito tiene, desde el pasado viernes, cinco días hábiles para entregar las papeletas y 14 días para conseguir la 16.500 firmas necesarias para echar a Bartomeu. Aunque es difícil que su proceso prospere, el descontento reinante en el Camp Nou tras la decepcionante campaña pasada y el frustrante verano a nivel de fichajes amenaza la figura del actual presidente pese a ser elegido con clara mayoría en 2015.

    Lo que no quiere Messi es convertirse en una especie de cartel electoral de cara a ese proceso de moción. El jugador intuye que los candidatos en liza pugnarían por ver quién consigue primero la firma del argentino, extremo que rechaza el jugador, que prefiere verse al margen de este proceso.

    Aún queda tiempo para que el Barça ate a su pasado, presente y futuro, pero los meses pasan rápidamente y el estado comienza a ser de alerta. Messi podría ser el último peldaño de una crisis que sigue agrietando Can Barça. (tomado de EcoDiario)