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Alcohol, fiestas y descontrol: asA� arruinA? su prometedora carrera JesA� RodrA�guez

A finales de 2011 parecA�a que nacA�a una nueva estrella en el Real Madrid pero los excesos y la indisciplina lo han llevado a convertirse en un problema para los diferentes equipos.

JesA� RodrA�guez, exjugador del Real Madrid.AFP
Cuando apareciA? JesA� RodrA�guez muchos veA�an en A�l una nueva joya. Su calidad con el balA?n era innegable y su velocidad dentro del terreno de juego, su potencia y gambeta lo hacA�an un futbolista completo. TenA�a todas las cualidades para triunfar en el balompiA� mundial con uno de los mejores equipos: el Real Madrid. JosA� Mourinho, despuA�s de seguir el exitoso paso por el Castilla (filial del cuadro blanco) del delantero, lo hizo debutar en el club con 18 aA�os. Fue un 13 de diciembre de 2011 en un partido por la Copa del Rey frente al Ponferradina. (JesA�, la joya del Real Madrid que es cuidada por Zidane)

De inmediato deslumbrA?. Llegaron a compararlo con Cristiano Ronaldo, a�?el nuevo CR7a�? lo llamaban. ParecA�a que todo estaba dado para el nacimiento de una futura estrella, pero como en muchos casos, se quedA? en lo que pudo haber sido y no fue. El ideal nuevamente superA? a la realidad. JesA� no llegA? a deslumbrar en fA?tbol mundial porque no quiso. A�l deseaba ser el rey de la noche. Se inventA? el apodo Jey-M e incluso se mandA? a fabricar su propia corona. El descontrol comenzA? de inmediato: millones de euros despilfarrados en autos deportivos, fiestas de lujo, discotecas, alcohol, mujeres y embarazos no deseados. AsA� relata su vida el diario espaA�ol, El Mundo.

El jugador, nacido en Las Palmas de Gran Canaria el 26 de febrero de 1993, llegA? al Real Madrid a los 14 aA�os despuA�s de dar sus primeros pasos en el fA?tbol con un equipo llamado HuracA?n. Hizo parte de una generaciA?n dorada de la cantera merengue: A?lvaro Morata, Dani Carvajal, Nacho (JosA� Ignacio FernA?ndez Iglesias), Lucas VA?zquez, entre otros. Todos seguA�an al pie de la letra las normas, se destacaban por su conducta ejemplar. Pero JesA� no. A�l estaba por fuera de ese rango, en un partido en las juveniles mostrA? su peor cara: amonestaciA?n, expulsiA?n, cabezazo al A?rbitro y suspensiA?n por 16 partidos, rA�cord para jugadores de su edad. Si se hubieran cumplido las normas internas del Madrid, habrA�a sido expulsado del club.

No obstante, A�l siempre respondA�a con goles. Dentro del campo sus nA?meros hablaban de lo que era capaz de hacer, con sus 21 tantos en la divisiA?n de plata, superA? el hito marcado por un joven ButragueA�o. Pero su cabeza estaba en el descontrol nocturno de Madrid. En la mayorA�a de casos la responsabilidad siempre recae en la familia, pero este no es uno de esos. Su mamA? es maestra y su papA?, empleado en una farmacia. Inclusive, uno de sus cuatro hermanos es un destacado miembro del Grupo Especial de Operaciones (GEO) de la PolicA�a.

JosA� Mourinho, quien tenA�a sus propios informantes, conocA�a de los excesos de JesA�. A pesar de esto, el jugador siempre movA�a todos los hilos para llamar la atenciA?n del portuguA�s. Con su talento se abriA? camino y buscA? ganarse la confianza del entrenador. En 2012, se coronA? campeA?n europeo sub-19 con la selecciA?n de EspaA�a y fue nombrado como el mejor jugador del torneo. Sin embargo, lo que hacA�a con los pies dentro de un terreno de juego, lo borraba con las rodillas en su A?mbito personal. Antes de cumplir los 20 aA�os una mujer llamada Melody Santana esperaba su primer hijo.

SaliA? Mourinho del Madrid y llegA? Ancelotti, quien confiA? en A�l. Su carrera futbolA�stica iba en ascenso, estaba proyectado para ser uno de los mejores delanteros. Hasta que su rodilla se rompiA? en marzo de 2014, en un partido contra el Schalke 04 en Liga de Campeones. Esa temporada, Real Madrid acabA? con aA�os de sequA�a y se coronA? en el torneo continental. JesA� celebrA? el tA�tulo como si fuera propio, aunque apenas podA�a caminar. TardA? 259 dA�as en recuperarse completamente. El Madrid volviA? a ganar en Europa en 2016 bajo el mando de Zinedine Zidane, aunque para ese tiempo el comportamiento del ariete estaba desbordado.

Sergio Ramos intentA? encaminarlo, pero ya era tarde. Era puro descontrol. AsA� que el Real Madrid hizo lo que tenA�a que hacer: venderlo. 25 millones de euros pagA? el ParA�s Saint Germain por el jugador. Ahora los parisinos tendrA�an su habilidad, pero tambiA�n lidiarA�an con su irresponsabilidad. Su novia era Aurah RuA�z, quien comenzA? a gastar de manera exorbitante. En su primera semana en ParA�s despilfarrA? mA?s de 100.000 euros, por lo que JesA� tuvo que poner un lA�mite a la tarjeta de ella: 6.000 euros semanales. A�l estaba desatado. El fA?tbol pasA? a un segundo plano: Jets privados, fiestas en los Campos ElA�seos. Melody Santana le anunciA? de manera muy particular el nacimiento de su segundo hijo por Instagram con un hashtag que decA�a: #telocomunico.

Los franceses, desesperados con su actitud a los cuatro meses decidieron cederlo a Las Palmas, para ver si en su tierra volvA�a a ser aquel jugador que deslumbraba. FracasA? de nuevo. Justo antes de pisar Francia otra vez, en junio de 2017 llegA? su tercer hijo (el primero con Aurah): Nyan, quien naciA? con una enfermedad que lo mantiene hospitalizado desde el primer dA�a. Pero Aurah no soporto mA?s y anunciA? en Instagram que no continuaba en una relaciA?n con el jugador. DespuA�s hizo una grave denuncia en su contra: a�?Para pasar la noche al lado de tu hijo no tienes tiempo, pero para estar en una discoteca con putas, bebiendo, fumando y follando en el baA�o sA� que tienes todo el tiempo del mundoa�?.

En ese entonces estaba en el Stoke City de la Premier League, al que le pidiA? una licencia para viajar a Madrid y visitar a su hijo. Pero no volviA? el dA�a que habA�a pactado. Tampoco asistiA? a los entrenamientos del club inglA�s que pelea puestos de descenso en la Premier League. Tras dos dA�as en los que nadie supo de su paradero, reapareciA? con una foto en Instagram junto a sus hijos mayores. Su carrera nunca despegA?, estA? cerca de romper su vA�nculo con el Stoke City y el PSG ya anunciA? que tampoco lo quiere. Tan solo tiene 25 aA�os y tiempo para revertir su imagen para encaminarse en un deporte que en algA?n momento parecA�a iba a rendirse a sus pies.