Realidades

Alborán se confiesa antes de su llegada a Lima

Pablo Alborán es un cantautor de grandes cifras. Conocido y criticado por sus temas ultra románticos, su evolución indica que su nombre podría sonar mucho tiempo.

PERÚ. El artista español apuesta por renovar la visión “cursi” y “sobrecargada” del amor.
El cantante español Pablo Alborán, un artista que arrasa en España con sus canciones románticas, está en América Latina para presentar sus creaciones, con las que apuesta por “renovar la visión” que se tiene del amor, que considera “cursi a veces y un poco sobrecargada”.

Alborán se presentó ayer en el teatro Ágora de la Casa de la Cultura de Quito en medio de una trepidante gira que le llevará por casi una decena de países de América Latina hasta abril y que luego enlazará con una amplia agenda de conciertos en España.

Aunque defiende que la vida debe ser vista “de una manera romántica”, aseguró en una entrevista con la agencia de noticias Efe que en su cuarto disco, “Terral”, “hay de todo”.

Refleja lo que ve, vive y siente un joven de 25 años, pero, “por supuesto, el amor está presente y los sentimientos también y la pasión y el necesitar contar lo que uno siente y el necesitar decir te quiero, pedir perdón, echar de menos”, explicó.

Que su público sea eminentemente femenino no quita para que también su música llegue a los hombres, si bien en proporción mucho menor que a ellas.

Eso obedece, en su opinión, a que “a veces nos da un poco más de pudor o de vergüenza decir lo que sentimos, ¿no? E incluso hay veces en que a mí me da vergüenza y lo digo en forma de canción, precisamente”.

Pero recuerda, como anécdota, a hombres que asistían a sus primeros conciertos a regañadientes, arrastrados por sus novias y “acababan bailando y pasándolo bien”, porque “en definitiva en los conciertos hay mucho más que esa parte, quizá solamente sensible”.

Y aunque no se decanta por tocar temas políticos, aseguró que, entre esas otras canciones que no son románticas en su más reciente trabajo, aparecen algunas de corte social, con mensajes de esperanza y optimismo, como “Vívela” y “Está permitido”.

Con cuatro discos superventas en su mochila en cuatro años, el intérprete ha llegado a un punto en que necesita descansar antes de afrontar de nuevo el reto de la composición, pues a sus giras por América Latina y España seguirán actuaciones en Europa y en EE.UU. y será necesario un receso.

Alborán digiere el éxito gracias al apoyo, no solo profesional, sino humano, que le brinda su equipo de trabajo, pero también gracias a una familia y a unos amigos que entienden su profesión.

Con eso, dijo, se hace más llevadera la “maratón” del viaje constante, de los cambios de continente, de horarios, el ritmo frenético de combinar conciertos con actuaciones en televisión entre avión y avión y, además, mostrando “una sonrisa constante”.

Por eso, quizás, no cree que dejar de estar en lo más alto fuera un fracaso, porque ninguna carrera es siempre ascendente y todas tienen altibajos, explicó mientras trazaba en el aire una línea ondulada con la mano. (Efe/La Nación)