Opinión

Alberto Mora Pacheco: El “Pequeño” que idolatró Buijo

Silvio Devoto Passano

sidepaderby@hotmail.com

No hay duda, a la hora de hacer las cuentas el nombre del látigo nacido en Guayaquil pero criado en los contornos de Buijo es junto al de Ernesto el más querido de la afición hípica, su rendimiento sobre un puro de carreras y la honestidad mostrada en cada uno de sus compromisos fue siempre un cheque de gerencia para el más exigente de los aficionados, que hoy extrañan su presencia en las programaciones semanales.

Dueño de varias estadísticas, vencedor en los clásicos más importantes de calendario, ganador de dos triples coronas, tiene en su favor la más alta presea que aspira un atleta, en este caso un jinete, el cariño y el corazón de miles de aficionados como justo premio a su ejemplar trayectoria de casi un cuarto de siglo.

Sus inicios en la hípica

Agricultor desde niño, trabajó siempre en el vecindario de Buijo y cuando comenzó a construirse el Coloso de Samborondón, con el arribo de los primeros caballos, se acercó a las pesebreras buscando trabajo siendo acogido en la cuadra de Máximo Jiménez, sabio entrenador y correcto profesional  que le enseñó las primeras letras en estos del turf.

Cuidó los caballos del Stud “Ana  María”  de José Hidalgo Andrade, Zigzag, Zorzalero, Zarzuela y Zopilote entre otros, aprendiendo a galopar observando a los excelentes jinetes que exhibían su alta y bien depurada escuela.

“Yo observaba como se acomodaban  Luis Cáceres en Dieta, yegua a la que yo galopaba y seguía muy de cerca lo que hacían Leonardo Mantilla, Eduardo Luque, César Escobar, Luis Caroca, y Juan Dongo, entre otros, verdaderos maestros de  la fusta aún cuando varios de ellos estaban para el retiro por razones de edad, pero les sobraba clase”.

El debut y su primera victoria.

Fue Lucas Espinoza quien le dio la oportunidad de calzar las botas y tomar la fusta con Jumping Dancer, entrando tercero en su primera salida para luego ganar ocho días después.

Corría el año 1982 se dieron los problemas que obligaron a cerrar Buijo, pasó al “Carlos Aguirre Avilés” ganando carreras con cierta regularidad, no era fácil lograr buenas montas, a los que antes nombrados se sumaban Vicente Macías, Carlos Sepúlveda, Vidal González, los hermanos Pablo y Manuel González, Julio Baidal, Daniel Ayerve, Fernando González, Ricardo Luque y algunos más que le llevaban ventaja   por mayor experiencia pero nunca se desanimó y continuó con la misma dedicación buscando hacer realidad su sueño de llegar a ser un jinete de primera.

La temporada 1987 marcó un nuevo rumbo en la hípica ecuatoriana, el cierre de Hipoandes facilitó la venida a Ecuador de ciento cincuenta caballos que permitieron la elaboración de excelentes carteleras motivante para Buijo concitara una gran asistencia con el correspondiente aumento de las apuestas y el pago de mejores premios.

Junto a tan numerosa y buena caballada vinieron al país los mejores jinetes colombianos, una escuela que terminó por imponerse en hípicas como la chilena, panameña y estadounidense, Anyelo Rivera, Rubén Bonilla, José Torres, Luis Estrada (+), Fabio Silva, Eduardo Casallas, Javier Niño (+), y José Bello, entre otros.

“Había que trabajar, pelear montas, buscar caballos para galopar ganándose de esta manera el favor de los preparadores y propietarios, gracias a Dios nunca fui reacio al trabajo y las cosas se me fueron dando aún en corrales como el de Mario Morales donde se concentraban a diario muchos de sus paisanos, todos ellos excelentes jinetes”. Así vinieron los primeros triunfos clásicos y la monta de caballos de primera línea.

 

Ganancias clásicas

El primer éxito clásico se dio conduciendo a Speedy Rasputín, el sensacional hijo de Speedy Prospect que luego fuera llevado a “Monterrico” donde cumpliera destacada campaña ganando cuatro carreras de manera consecutivas, Sakhalin, Speedy Contract y otros muy buenos pupilos de Morales se beneficiaron de la monta del “pequeño” que ya era muy solicitado al momento de la firma de montas.

Grandes caballos nacionales

El noble San Isidro, que llegó a series superiores corriendo hasta avanzada edad la triple coronada Señorita y la campeona del “Cuqui”. Gargantilla lograron importantes y celebres victorias con la monta de nuestro personaje de hoy.

Clásicos inolvidables

En el palmarés de Albero Mora quedan registradas dos Triples Coronas, la primera con Señorita  y la segunda con Terminator, la primera nacional oriunda del “J.R.&S.” y el segundo norteamericano. Sobre su sillín de Artemia alcanzó uno de sus más sonados triunfos ganando el “Internacional” de 1992 sobre Bizcochuelo por una cabeza en soberbia atropellada.

Ganó todos los llamados Clásicos de Reglamento conduciendo a los grandes caballos que mencionamos en párrafos anteriores no quedando ninguna duda sobre la bondad de monta para lograr el mayor rendimiento de sus conducidos en las mencionadas carreras.

 

Ganó cinco estadísticas

En su haber tiene un total de cinco Estadísticas, tres de ellas logradas de manera consecutiva y junto a Ernesto Jaime se mantiene al tope en lo que se refiere a triunfos alcanzados sobre la pista de Buijo.

Sobre los jinetes de ahora

“Me parece que ha desmejorado la monta, no se observa deseo de progresar y no aprovechan la enorme ventaja que brinda el Simulcasting para observar la monta  de los mejores jinetes del mundo  en los principales hipódromos de América  del Norte. Corren en una pista excelente, no hay que tener y nunca hay que  olvidar que la obligación de un jinete es exigir al máximo hasta la propia meta defendiendo el dinero de los apostadores.  Los noto apurados, quieren liquidar de entrada la carrera y al final  no tiene caballo”.

Buenos consejos de un jinete estrella que lo ganó todo en veinte y cinco temporadas arriba de un puro de carreras que un día decidió colgar las botas y la fusta, justo en su mejor momento de jinete, como dándole la alternativa, cediéndole su espacio a Joffre, su hijo, que es junto a Ernesto Jaime la monta más efectiva en Buijo.

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