Economía

AL SEÑOR PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA LENIN MORENO GARCÉS (PARTE II)

1. El cambio de las políticas económicas aplicadas por más de una década es imprescindible y también urgente. Su vigencia ha desbordado el gasto público y el tamaño del Estado; producido recurrentes y cuantiosos déficit; incrementado sustancialmente la deuda pública; aumentado y creado nuevos impuestos; desaparecido la sostenibilidad fiscal; deteriorado la inversión productiva internacional y paralizado parte de la nacional; reducido el crecimiento económico y exacerbado con fuerza el nivel de empleo inadecuado, caracterizado por la inestabilidad y precariedad de ingresos, al que se suma el destructivo desempleo abierto.

Las políticas económicas implementadas han perjudicado el progreso de los ecuatorianos. Ignorando reglas y principios de buena economía han causado un daño crítico y enorme en la productividad empresarial, como consecuencia clara de su concepción y gestión equivocadas, agravadas con diferente intensidad y temporalidad por factores externos. La producción nacional ha sido forzada a enfrentar y luchar contra la sobrecarga de impuestos; ausencia de un inteligente y necesario marco jurídico que auspicie un justo, moderno y más productivo entendimiento entre empleadores y trabajadores; inestabilidad tributaria; restricciones frecuentes al comercio internacional; aislamiento comercial; y, regulaciones excesivas que terminan asfixiando la iniciativa privada y elevando costos de producción que merman productividad y nuevamente reducen competitividad.

Ecuador ha sido excluído de una saludable integración y relación comercial, moderna y global, perjudicando sus posibilidades para crecer y progresar, mientras se debilitaba el sector externo de su economía y el ingreso de divisas de exportación. La falta de acuerdos comerciales ocasiona que las exportaciones ecuatorianas, paguen aranceles prácticamente en todos los países, excepto en la Comunidad Andina y más recientemente en la Unión Europea, mientras nuestros competidores venden en la mayor parte de esos mismos países sin tener que pagarlos. Ecuador es el único país en el Pacífico Latinoamericano que carece de un acuerdo comercial con Estados Unidos, ignorando que se trata de su principal y más importante socio comercial, colocándose en incomprensible desventaja frente a sus competidores. ¿Qué clase de políticas económicas pueden conducir a un país a permanecer en evidente situación de desventaja frente a sus competidores, destruyendo importantes oportunidades para vender sus productos, ampliar su comercio y mejorar un ingreso de divisas que alimente la liquidez de la economía y fortalezca la dolarización?

La competitividad también se ha visto adversamente afectada por la ausencia de un marco moderno y eficaz de restructuración y liquidación de empresas, manteniendo normativas que destruyen la institución de responsabilidad limitada, restan atractivo a la inversión e impiden la diversificación de riesgos, atrapando recursos en empresas improductivas, bloqueando la sana reasignación de capital, trabajo y talento empresarial, hacia actividades de mayor productividad.

Los índices internacionales confirman los errores: las equivocadas políticas públicas, los impuestos excesivos, la inadecuada legislación laboral vigente y la corrupción son las señaladas causas que afectan tan malamente el índice de competitividad global ecuatoriano dentro del ranking mundial. Es inaplazable remediar con prontitud estas evidentes causas que mantienen al país desprovisto de suficiente, estable y productiva inversión extranjera directa, y que tampoco permiten auspiciar mejores condiciones de financiamiento comercial internacional.

2. Se requiere reactivar el crecimiento económico y el nivel de empleo adecuado, mejorando la productividad y competitividad de la producción nacional, fortaleciendo el ingreso disponible que permita alentar el consumo efectivo de los hogares y posibilite ampliar la demanda, afianzando estos procesos con la reducción o eliminación inteligente de determinados impuestos, tasas y restricciones en beneficio de empresas y familias, amparando toda esta gestión dentro de un marco legal y productivo que permita, facilite y auspicie la inversión.

3. Señor Presidente, entre los años 2001 a 2006 el gasto público promedio fue equivalente al 23.7% del tamaño de la economía PIB, pero durante los diez años siguientes, 2007 a 2016, creció al 40.1%. No hay forma sostenible de cubrir un nivel tan elevado de gasto público y recurrentes déficit fiscales, simplemente imponiendo tributos y contratando más deuda pública, además de muy mala calidad. Gradual pero efectivamente se requiere reducir a niveles adecuados y fiscalmente sostenibles el gasto público excesivo, reformular inversiones mal concebidas o desproporcionadas, mientras se construyen las condiciones auspiciantes de una mayor participación de la inversión privada.

El gasto público debe producirse considerando el valor del ahorro y la inversión productiva, como importante instrumento de prevención y resguardo que permite atender emergencias y amortiguar choques externos o internos que eventualmente afectan las economías. Es necesario restituir los límites legales de expansión de las principales variables fiscales y volver a los fondos de ahorro nacional, establecidos a inicios de la dolarización.

4. El país acumula muy sustanciales obligaciones por pagar, pero no solo con relación al tamaño de su economía, sino sobre todo con relación a su capacidad efectiva de pago. Ecuador hasta ahora cumple sus compromisos en parte contratando nueva deuda y en parte usando ingresos del Presupuesto del Estado. El pago de capital e intereses que exige la deuda pública, unido a los recursos dedicados a la importación de derivados de petróleo, convirtieron al Estado ecuatoriano en importantísimo exportador de divisas dólares que para el año corriente se estima en unos $7.000 millones, dependiendo del precio internacional del petróleo.

Entre los años 2022 y 2027, Ecuador debe destinar $11.750 millones, exclusivamente por pago de capital por los llamados bonos soberanos, cuya deuda fue acumulada en tan solo cuatro años. Grecia sufrió terribles consecuencias a partir del día en que no pudo obtener más financiamiento y cayó en estrepitoso default o no pago de sus obligaciones. Ecuador debe evitar una nueva suspensión unilateral de pagos que le traería consecuencias negativas extremas. Es necesario ahorrar recursos que colaboren a reducir el déficit fiscal, mejorando el perfil de plazos y costos de la deuda comercial, previa la presentación y vigencia de un programa económico creíble, eficaz, posible y favorable a una relación más cercana, amigable y productiva con los organismos multilaterales.