Economía

Al proyecto económico de Lasso le faltan definiciones

Están planteados los grandes objetivos, pero las acciones y las herramientas concretas son parte del déficit del Gobierno. El discurso presidencial es contradictorio.

Entre los puntos fuertes de la visión económica de Guillermo Lasso está la apertura comercial y el impulso a la inversión privada. Pero, según economistas como Alberto Acosta Burneo y Pablo Lucio Paredes, esas metas macro no se convierten en un verdadero modelo económico si no existen medidas concretas y claras para mejorar la competitividad y la productividad interna.

En otras palabras, aparte de medidas aisladas y poco explicadas de cara al sector productivo y a la ciudadanía, no se ve una hoja de ruta clara, que permitan eliminar las barreras para hacer negocios y las regulaciones obsoletas en sectores como el agro.
Tampoco se han definido herramientas para depurar la engorrosa tramitología estatal o estrategias que permitan detectar y eliminar gastos improductivos, para liberar recursos, reducir impuestos y aranceles, entre otros aspectos.

Desde el ministerio de Economía se ha esbozado de manera general cómo se piensa reducir el gasto público ineficiente. Se habla de un recorte de $3.000 millones hasta 2025, pero las acciones siguen en los ‘cajones’ del Ejecutivo.

Lo mismo sucede con las estrategias para cambiar el impráctico sistema de contratación laboral. Instituciones cercanas a Carondelet, como la Corporación de Estudios para el Desarrollo (Cordes) han alertado que, sin claridad sobre la reforma del mercado de trabajo, la actual situación de alta inflación reducirá con más fuerza los ingresos de las familias y complicará aún más los costos de producción.

Mensajes contradictorios

“Es indudable que, desde el inicio, el actual Gobierno ha intentado un acercamiento con el sector privado. Sin embargo, por el otro lado, se sube el salario básico sin criterios técnicos y se pone impuesto al patrimonio con la misma promesa de siempre de que será por esta única vez. Hay acciones, pero no una agenda ni un modelo económico claro en tema de incentivos para la producción”, dijo Oswaldo Landázuri, analista económico y empresario.

Agregó que la guerra entre Rusia y Ucrania dejó evidenció que Lasso no tiene un plan de competitividad para sectores importantes como el exportador.

Cuando iniciaron las protestas de los productores bananeros, el primer mandatario llegó a decir que eran quejas “sin importancia” de sectores ricos y que no cabían acciones desde el Estado. Asimismo, cuando se reactivaron los reclamos de los panificadores, mencionó la posibilidad de poner controles de precios.

El economista y empresario Diego Olmedo comentó que Lasso se enreda en un discurso que pretende ser popular y social, pero que deja dudas más que certezas. “En unos momentos trata de presentarse bajo la lógica de que no va a gobernar para los ricos y hace anuncios más cercanos al populismo que un modelo económico de corte liberal. Pero luego ha tenido que ser desmentido por sus mismos ministros”.

Olmedo recalcó que en temas importantes como la fallida Ley de Inversiones, el Ejecutivo falló en comunicar las ventajas de que lleguen al menos $30.000 millones en nuevas inversiones hasta 2025, sobre todo para las micro, pequeñas y medianas empresas.

“En varios sectores políticos, sociales y académicos quedó la percepción que todo estaba encaminado a favorecer a grandes empresas y multinacionales. Es decir, aumentar los ingresos tributarios apuntando a tener más grandes contribuyentes, pero sin cambios en las bases de la economía”, afirmó. (JS)

Exportaciones y producción sin entorno favorable

El Gobierno de Guillermo Lasso tiene en la mira una decena de grandes acuerdos comerciales, entre los que están la Alianza del Pacífico y China. Sin embargo, existen varios aspectos pendientes para que la producción y los exportadores ecuatorianos tengan un entorno favorable.

Walter Spurrier, economista, puntualizó que el Gobierno de Lasso no ha podido hacer efectiva la devolución de impuestos pagados por insumos, partes y piezas. Esto, a pesar de que las normas están en vigencia desde hace mucho tiempo.

En el sector energético, aunque se abrió la puerta a la importación privada, ni siquiera se ha podido avanzar en la aprobación de un nuevo estándar técnico para mejorar la calidad de los combustibles. Además, se necesitan inversiones urgentes, porque el servicio eléctrico no es confiable. El país ha invertido miles de millones en generación de energía, pero descuida la trasmisión.

 

 

 Diario La Hora