Internacional

Al menos 40 muertos en ataques de fuerzas iraquíes y radicales en Al Anbar

El 10 de junio de 2014, el EI ocupó Mosul y amplias zonas del norte de Irak, lo que forzó a cientos de miles de personas a abandonar sus hogares.

BAGDAD.  Al menos cuarenta personas murieron y veintisiete resultaron heridas en bombardeos aéreos y ataques entre fuerzas iraquíes y extremistas del grupo Estado Islámico (EI) en la provincia occidental de Al Anbar, informó hoy a Efe una fuente de seguridad.

Entre los fallecidos, dieciocho radicales perdieron la vida en un ataque de las fuerzas aéreas iraquíes contra una concentración del grupo terrorista en la zona de Al Qaim, cerca de la frontera entre Irak y Siria.

Además, al menos cinco militares iraquíes y combatientes tribales murieron hoy y doce resultaron heridos al explotar un coche bomba conducido por un suicida contra las fuerzas iraquíes en la zona de Al Yarisha, en el norte de Ramadi.

La fuente precisó que, tras el atentado, los yihadistas lanzaron otro ataque contra las fuerzas iraquíes, pero estas lo repelieron y causaron la muerte de siete extremistas.

Asimismo, tres policías perdieron la vida y otros cinco personas resultaron heridas en un ataque con mortero contra la base aérea de Habaniya, al este de Ramadi.

Mientras, dos soldados fallecieron y otro resultó herido al explotar una bomba dirigida contra su patrulla en la zona de Al Anaz, en el sureste de la ciudad de Faluya, a 50 kilómetros al oeste de Bagdad.

La fuente de seguridad señaló también que cinco yihadistas del EI perecieron y nueve resultaron heridos por un ataque aéreo del Ejército iraquí contra una concentración del grupo radical cerca del puente de la zona de Al Burisha, al oeste de Ramadi.

El 10 de junio de 2014, el EI ocupó Mosul y amplias zonas del norte de Irak, lo que forzó a cientos de miles de personas a abandonar sus hogares.

Poco después, proclamó un califato en los territorios bajo su control en Irak y en la vecina Siria, donde impuso una interpretación radical de la ley islámica que mantiene aterrorizados a los civiles. (Efe/La Nación)