Opinión

AL GOBIERNO LE FALTÓ CINCO CENTAVOS PARA COMPLETAR UN PESO

Margarita Dager-Uscocovich

 Snow Fountain Press- Miami

@mr_dageruscocov
IG:  m.r.dager_the_travel_writer

 

El crimen de la abogada María Belén Bernal ha sido un hecho que consterna al país. No mencionaré en este articulo lo que otros han repetido tanto en canales de televisión como en las redes sociales y en la prensa, no por desmerecer sus juicios sino porque los lectores estarán al tanto de los detalles.

Si bien es cierto que la toma de decisiones y la falta de presupuesto en las entidades de seguridad no mejoran en Ecuador, es simplemente porque existe falta de claridad de los conceptos que el Estado debe tener como prioridad. Los gobiernos deben tener medios económicos disponibles para formar entidades con soporte para erradicar la violencia sistemática que las mujeres vivimos en el día a día.

Los presupuestos son necesarios para mejorar, capacitar y resguardar de una u otra forma a quienes velaran por nuestro bienestar. La voluntad política también es importante, es sin lugar a duda uno de los esfuerzos necesarios para evitar casos como al que se nos ha enfrentado como sociedad. Si el presidente del Ecuador pide ayuda a fulano y a perencejo para gobernar, en realidad no debió seguir con su campaña política hasta llega a Carondelet. Pienso, que mi opinión coincidirá con la mayoría de aquellos que se cuestionan las responsabilidades del acto atroz del que hemos sido testigos. La falta de organización, falta de sentido común, falta de independencia, falta de empatía, etc. son fallas duras de superar cuando ya alguien ha muerto.

Aunque hay reproches por mi parte a los altos mandos de una policía que ha arrastrado por años su mala fama por la decadencia de su estructura interna y por no estar comprometidos con las buenas prácticas de sus labores en favor de quienes confiamos en ella. Mi crítica estricta va directamente dirigida a las declaraciones del secretario de Seguridad Diego Ordoñez y del ministro del Interior, que han demostrado a lo largo de estos días que no poseen un ápice de comprensión, mucho menos de compasión para el caso Bernal. Para ser explicita no han conectado la lengua y el cerebro. Las declaraciones en sus entrevistas sobre este monstruoso hecho donde las omisiones y actos de coautoría han dado paso a no solo la indignación sino a la rabia y a la impotencia ciudadana, me lleva a decir que estamos cansados de lo mismo, hartos de escuchar ofrecimientos, fastidiados de la inoperancia de la asamblea, de los ministros y de cada uno de los que conforman los anillos de gobernabilidad. Todos ustedes son seres sin carácter que no nos representan con inteligencia o responsabilidad.

El segundo punto que quiero poner por escrito es la grave crisis de derechos humanos que se vive día con día. La vulnerabilidad a la que se está expuesto es inaudita. La violencia machista ha parido desde hace once días un resultado abominable, y las consecuencias son obvias. El caso de María Belén deja como precedente que el país está muriendo lentamente. La ciudadanía merece respuestas a tiempo, pero, sobre todo, respuestas coherentes, respuestas que hablen con hechos y no con apariciones en redes sociales, canales de televisión o de radio. El estado debe y tiene la obligación de aplicar la prevención y las normas jurídicas urgentes de erradicaciones de violencia. Existen entidades de géneros para articular respuestas rápidas y manejar una investigación liderada. Lo que ha sucedido en medio de este desastre investigativo es básicamente una vergüenza.

El femicidio es un acto que acarrea porcentajes altísimos en nuestros países. Los únicos que luchan contra la violencia en general en el ecuador son los gremios feministas. Ellos son verdaderamente los que trabajan y acompañan a las familias que pasan por casos como estos. Los organismos nacionales a pesar de tantas luchas y reclamos todavía no reivindicamos nuestra dignidad como mujeres y parte importante de la sociedad porque las promesas y las palabras de ayuda, apoyo, se las lleva el viento.

Las calificaciones que el gobierno de Guillermo Lasso se merece no las voy a nombrar por el poco respeto que me queda hacia la entidad presidencial, pero, tampoco voy a callar el mero hecho que él, quien fue elegido por el pueblo debe responder de inmediato a nuestra indignación colectiva no con palabras, más bien sancionando a todos y cada uno de los responsables en este femicidio, empezando por sus manos derechas que han dejado en claro que han ejercitado la ineptitud para producir resultados.

El presidente Lasso, no tiene el deseo de avalar su compromiso de “femicidios cero”, no tiene la enjundia para enfrentarse a un hecho indolente. Un tweet no cumple con su obligación de estar presente en un caso prioritario como este. Señor presidente, nos queda debiendo más que una explicación. A todos los actores de gobierno les faltó cinco centavos para completar un peso.