Opinión

AL GENERAL (SP) O (R) PATRICO CARRILLO.

Antonio Aguirre Medina/Guayaquil

antonioxaguirre@gmail.com

 

Aprendí por experiencias de mi juventud, durante los años 1968/1971, por haber sido funcionario de la Gobernación del Guayas y el Ministerio de Gobierno, Policía, Municipalidades, Oriente, Justicia y Culto, conocer algo sobre el funcionamiento y las actividades policiales en situaciones difíciles en contra de la Seguridad Nacional.

Épocas diferentes con la tercera parte de los habitantes actuales, no se conocía de la existencia del narcoterrorismo a gran escala como el actual , sin herencia de catorce años de adoctrinamiento y un manoseo impune a la jerarquía y mando de las instituciones militares y policiales protagonizadas y ejecutadas por Gobiernos Revolucionarios que fomentaron el irrespeto de los subordinados al mando, pero los problemas y los sistemas de desestabilización nacional  eran similares, pero con otros actores, muchos ya fallecidos.

Usted como miembro del Gobierno anterior y del actual debe conocer a ciencia cierta que la violencia se combate con iguales condiciones, es casi un imposible combatirla con banderitas blancas y someterse al despiadado enemigo pidiendo perdón.

Combatirla con ofrecimientos incumplidos, propuestas falsas no concretadas, un sistema judicial acompañado de políticos inescrupulosos, fuerzas del orden en dudosas actuaciones, llevarán al país directamente y sin escala al descalabro total e inmediato.

Mientras actúen cuidándose de seguir allanados a las pretensiones de los Derechos Humanos estaremos condenados a morir como esclavos del pernicioso Comunismo.

El asqueroso e incomprensible acto delictivo dentro de las instalaciones de La Escuela de Formación de Policías es prueba suficiente para darse cuenta de que el sistema ya se contaminó y no funciona como debería de ser, se podría pensar que está colapsado.

General Carrillo, usted declaró: «SI NO ENTREGAMOS RESULTADOS TENEMOS QUE SALIR TODOS», me parece que se le olvidó poner un plazo prudente para cumplir o reivindicarse, porque el país se está entregando a la delincuencia organizada en todos los estratos del poder.