Opinión

Al final del camino

Dr. Jorge Norero González/Guayaquil

Haber llegado luego de más de 66 años de existencia, sin lugar a dudas parecería una larga trayectoria y recorrido para cualquiera, pero en mi caso particular, debo reconocer que, salvo ciertos achaques, que son las huellas del trajín, y de la escarcha del tiempo, todavía me siento un cachorro en lo espiritual, en lo anímico, emocional, y con deseos de seguir viviendo intensamente la aventura de nuestras vidas.

Es obvio que con los años vamos quemando etapas y tenemos que superarlas , aceptar que para muchas cosas mi tiempo de vivir es en nuevos escenario de aprendizaje, adaptación, y de regocijo, y esta es la clave para darle sentido a nuestro nuevo escenario en que como abuelos, recibir con REGOCIJO,  alegría, amor a nuestros hijos, nietos, bisnietos, es nuestra mejor herencia y constancia de que cumplimos el propósito de nuestras vidas, y de ese legado recibido de nuestras padres, entregar la posta a nuestros hijos y nietos, es el mayor orgullo y acto de amor en nuestras vidas.

Así las cosas y como la muerte nos puede llegar a todos como el ladrón en la noche y en cualquier momento, estar listos y convencidos de haber hecho las cosas bien, me siento con grandes satisfacciones, y aunque pudimos haber dado mucho más si no hubiéramos cometido tantos errores, arrepentirse resulta una solemne estupidez. sobre todo, al recordar que cada instante que viví, tuvo su exquisito instante de emoción e intensidad imborrables en mi mente y corazón.

Mi mente como nunca busca en el infinito volar sin obstáculos, no hay barreras para seguir soñando, y recién me doy cuenta, que perder la vista en el horizonte no es entrar en el vacío, todo lo contrario, es el nuevo escenario que nos prepara la vida para fundirnos con la eternidad, es por ello que encuentro en la simplicidad y el compartir un almuerzo con mi familia, un café con mis amigos, un crucero, un paseo,  el normal tránsito hacia nuevas experiencias y vivencias que yo escojo vivir y con quién compartir.

Por eso mi agradecimiento eterno a Dios, que, sin su presencia y bendición, un grano de arena sería más importante, sino lo hubiera tenido en mi vida. Por él no guardo rencores y odios, amarguras y envidia, tengo lo suficiente para ser feliz, soy el hombre más rico del mundo, por eso les pido perdón si de repente a muchos les fastidia mi forma de ser, no soy soberbio o prepotente, aunque a veces ante el espejo, yo mismo me asusto de verme con cara de gruñón o de mal genio….jajaja me río porqué mi nieto más pequeño Paolo baja los ojos asustados cuando me pongo serio, que horrible he de ser y que malvado porque aquello me causa risa, pero al pobre nieto lo aterroriza.

Bueno amigos, felicitaciones a todos hoy es el día de la familia, porqué un padre sin familia no es padre es un warever.

Semper Fi.