Opinión

Al culminar el día 11 del paro nacional y vísperas del doceavo.

Por: Tony Cedeño/ Portoviejo

Soy un apolítico

 

No escritor ni poeta sólo un simple humano que siente el dolor del prójimo como propio.

Escribo como negado absoluto de la política cosa que no me inquieta ni me domina el pensamiento porque rebasa en gran medida la cobardía, la falta a la verdad y la falta de pantalones de quienes han hecho del Ecuador un objeto de ilegítima riqueza que se han llevado a paraísos fiscales en los hombros.

No me inclino por Leónidas Iza ni menos nunca lo hice ni lo haré por Rafael Correa jefe de todos los corruptos mayores que ha tenido esta patria y que, desde el exterior, presiona por volver cual Poncio Pilato haciéndose pasar por angelito cuando es el mismo demonio peor aún apoyo a un presidente como Guillermo Lasso que le falta don de mando para llegar a una concertación que no mira el sufrimiento humano como una necesidad y qué, como otros gobiernos, destina un alto presupuesto para uso de los medios informativos apareciendo como un régimen que de ejemplo no tiene nada.

Nuevamente es la clase más pobre la que pone la mejilla y la que paga todas las duras consecuencias. Mal habla quien dice (que robe pero que haga obras) El solo hecho de que se pasee por el pensamiento esta frase ya es una condena y una falta de ética.

Admiro a estas mujeres indígenas descendientes de Atahualpa y me abrazo a sus reclamos. Por culpa de una amalgama de ratas corruptas este país está así.

P.D. Creer en los ideales debe ser imperecedero, pero más imperecedero es creer en uno mismo satisfecho así de cumplir con el precepto más hondo como lo es luchar por lo que se sueña, así como conservar los bienes morales adquiridos. Si esto pusieran en práctica en un ápice la clase política surgirían cambios notables en la sociedad.