Ciencia

Airbnb, la aplicación que todo viajero debe conocer

Sus ofertas de alojamiento cubren casi 20 mil ciudades en más de 190 países.

COLOMBIA. Airbnb es hija de la filosofía de economía colaborativa que ha dado nacimiento a iniciativas como Uber, Couchsurfing y TaskRabbit, que invitan a usuarios comunes a compartir servicios o a prestarlos por precios competitivos. En el caso de esta aplicación, el tema es poner a disposición de viajeros y turistas lugares en dónde alojarse, lejos de las tarifas de la hotelería común.

La lista de destinos a disposición de los usuarios de Airbnb va desde palacios en Francia y castillos en India, a casas de playa, cabañas en lo alto de los árboles, un avión de KLM acondicionado como hostal y hasta un iglú en Austria. Incluso el exclusivo Gramercy Park de Nueva York, que se precia de estar disponible solo para quienes habitan en la zona, está a un par de clics de distancia. Una cuenta de Airbnb permite reservar una de las codiciadas 383 llaves que abren las puertas del lugar.

Como otras ‘start-ups’, Airbnb nació en San Francisco, California, pero pronto se expandió a los cinco continentes. La plataforma propone un modelo de consumo colaborativo que brinde beneficios tanto al “anfitrión” como al viajero. Sus fundadores, sobra decirlo, ya son parte de los millonarios de la nueva era digital.

El balance, según sus propios usuarios, puede ser maravilloso o problemático. Quedarse en un apartamento o casa bien ubicada por menos dinero que el que cobra un hotel suena como un gran trato. Sin embargo, no faltan las historias de quienes no encontraron su alojamiento a la altura de lo que se ofrecía en el sitio web. Los administradores de Airbnb dicen que, como en todos los sitios similares, el control final lo hacen los propios usuarios mediante sus comentarios y calificaciones. Gracias a ese control, los anfitriones suelen ser dedicados y estar pendientes de que la experiencia de sus huéspedes sea lo más agradable posible.

Eso no quiere decir que la iniciativa esté exenta de controversia. Así como numerosas empresas de taxi ven una amenaza en el esquema de Uber, los hoteles del mundo han criticado la competencia que ofrecen los usuarios de Airbnb, un servicio que denominan como ‘parahotelería’. En Europa, los grandes operadores hoteleros hicieron frente para presionar a legisladores nacionales y obtener así una normativa que restrinja o de plano prohíba este tipo de oferta de alojamiento.

Sin embargo, ante la falta de tal normativa, Airbnb se sigue expandiendo. Sus usuarios ya son más de 350.0000. Sus ofertas se cuentan por miles y cubren casi 20.000 ciudades en más de 190 países. La oposición de los hoteleros no carece de fundamentos, porque el promedio de las tarifas de este servicio se ubica hasta un 50 por ciento por debajo de las de los hoteles convencionales. (Internet/La Nación)