Opinión

AHORREMOS EN LAS FACTURAS DE LUZ

MSc. Brenda Mendoza Pimentel/Guayaquil.
FORO AGROPECUARIO ECUATORIANO

 

 

Ah, Ecuador: ese paraíso donde el “buen vivir” se traduce en tener un aparato colgado en la pared arrojando aire a 16 grados, mientras afuera el sol intenta derretir el asfalto. Si usted es de esos que siente una culpa ecológica (o simplemente ya no sabe a qué santo rezarle cuando llega la planilla de la luz), aquí tiene unas recomendaciones cargadas de optimismo y una pizca de realidad.

Ahorrar energía no solo ayuda al planeta, sino que también le da un respiro necesario a tu bolsillo. A continuación, algunos consejos más efectivos para mantenernos frescos en nuestro querido Ecuador sin que la factura de luz se dispare.

El número mágico: 24°C
Es un error común poner el aire a 16°C pensando que enfriará más rápido. La realidad es que el equipo trabajará a máxima potencia sin descanso. Mantenerlo entre 23°C y 24°C es suficiente para deshumidificar y estar cómodo. Por cada grado que bajes de esa cifra, el consumo eléctrico aumenta aproximadamente un 8%.
Antes de encender el equipo, ventila la casa
En la Costa, aprovecha las primeras horas de la mañana para abrir ventanas opuestas y crear corrientes de aire. Una vez que el ambiente esté ventilado, cierra todo (incluyendo cortinas donde pegue el sol directamente) y solo entonces enciende el aire.
Como dato primordial, el mantenimiento es clave
Un filtro sucio obliga al motor a trabajar el doble para mover el mismo aire. En relación con los filtros: lávalos con agua cada 15 días si usas el aire a diario. Con respecto a la parte externa: asegúrate de que no tengas plantas u objetos que bloqueen la salida de aire caliente.
Recuerda sellar las fugas de aire
Revisa los bordes de puertas y ventanas. Si el aire frío se escapa por debajo de la puerta, estás “enfriando la calle”. Usar ribetes o simples rollos de tela en la base de las puertas hace una diferencia enorme en la eficiencia térmica.

Finalmente, si el calor nos está matando, simplemente acéptalo. El cambio climático es como ese pariente tóxico que se instaló en el sofá y no se piensa ir. Hagamos el sacrificio final por el planeta y reduzcamos el consumo de energía a la vez que ahorramos dinero.