Opinión

Ahora que he crecido…

Dr. Miguel Palacios Frugone/Guayaquil

 

Me he vuelto más sabio.

Ya no trato de llegar primero, sino de estar donde pueda llegar.

Mi vida ha sido una gran aventura.

He sido un hacedor de sueños.

Mientras más difíciles lo eran, los disfrutaba más cuando los conseguía.

Soy una mezcla de inteligencia y pasión.

Mi mayor patrimonio está en mi mente.

Soy un humano que disfruta su milagro de vivir.

No hay nada más precioso que contemplar un firmamento cundido de estrellas.

Me encanta amar y el mar.

Necesito con urgencia la ternura de un beso de mis hijas.

No puedo respirar sin su respiro.

Todo el día pienso en ellas y cuando duermo estoy dormido las sueño.

No encuentro mayor placer que comer una ciruela con sal.

El sonido de las olas me enternece y caminar en solitario por la playa me señala mi verdadera dimensión.

Mi mayor dureza es la ternura.

La razón del vivir es la perpetuación de nuestra sangre.

No hay nada más sagrado que el amoroso beso de una madre.

Ni nada más hermoso que la maravillosa mirada de una mujer enamorada.

Me encanta el peligro; me mueve la emoción.

Las cosas predecibles carecen de sentido para mí.

No hay tesoro mayor que la amistad.

Carezco de amigos, solo tengo hermanos que la vida me obsequió.

Sus recuerdos son los míos y recordarlos es volverlos a vivir.

Como quisiera tener el tiempo para detener el tiempo.

No puedo subsistir sin la mujer que amo.

Solo la he extrañado dos veces en mi vida. Una en cada mañana y otra en cada tarde de todos los días de mi vida.

Cuando partamos solo nos llevaremos el amor y la conciencia.

Sería un contrasentido estar en el más allá sin recordar.

Será en otro plano, con nuevas formas y otras reglas, pero con el mismo amor de siempre por aquello que hemos amado.