Opinión

Ahora que estoy creciendo…

Dr. Miguel Palacios Frugone/Guayaquil.

 

Muchas cosas están cambiando en mi cuerpo.

Tengo un cerebro eidético, que en buenos términos significa que todo lo que leo o veo, lo recuerdo como si lo estuviera viendo.

A diferencia de cuando era más joven, Los conocimientos de los que he alimentado a mi órgano central, lo han mejorado mucho más todavía que cuando era un adolescente.

Cosas que leí cuando tenía doce años, no solo que las recuerdo, sino que el recuerdo se da como si lo estuviera viendo en el instante.

Otra de las situaciones que me han sucedido es que me he vuelto más juicioso, analítico y mucho menos impulsivo.

Puedo dar una conferencia y citar páginas o párrafos de libros que no leo hace años y esto me sucede como si los estuviera viendo en ese instante.

Es como tener una cámara fotográfica para lo que me conviene.

Cuando hablo en público tengo un infinito caudal de cosas, hechos o análisis y comparaciones que puedo hacer sobre cualquier tema.

El otro día en una de las mejores universidades del país, di una conferencia que asombró a quienes la escuchaban.

Sin embargo, al salir de la universidad manejando mi carro, me perdí entre las calles y no sabía cómo regresar.

Esto me ha sucedido desde pequeño.

Me pierdo con mucha facilidad.

Es común que una o dos veces al mes, al llegar a mi casa, me meta en departamentos equivocados y lo haga creyendo que es el mío.

Recuerdo incluso que una vez en la playa, estaba tomando unos tragos con mis amigos en la piscina y cuando estaba mareado me fui a dormir al tercer piso de otro departamento en mi edificio, que no era el mío.

Otra de las cosas que tiene mi cerebro es que posee la capacidad de visualizar las cosas que me van a suceder. Son premoniciones donde tengo la convicción de que lo que sea por imposible que sea, puedo verlo y saberlo antes de que me que pase.

Otra forma de funcionamiento de mi cerebro es que constantemente genera ideas.

Es como si fuera un rio torrentoso que desborda su cauce.

A veces las cosas que pienso se acompañan de más ideas sobre lo mismo, pero concebidas de manera diferente.

Puedo explicar la teoría de la relatividad de Einstein en dos minutos, pero soy incapaz de cambiar un foco quemado de luz.

Mi razonamiento sirve para comparar, crear y recordar

Esta maravilla de capacidad ilimitada es capaz de muchas cosas, pero a la hora de sumar o restar, peor dividir o multiplicar, es un fracaso.

La inteligencia es la suma de las funciones mentales.

El cerebro solo funciona con el 8% de su capacidad total.

Gracias a Dios por la que me ha dado y que desgracia para lo que no me puede servir.