Opinión

Acoso versus mediocridad.

Dr. Jorge Norero González/Guayaquil

Hay trabajos que, por su naturaleza, requieren del monitoreo, seguimiento, vigilancia, que de no existir, podrían provocar resultados catastróficos, heridos, muertos y situaciones impredecibles.

En ese tipo de actividades y /o trabajos, no existe horario fijo, se pueden presentar urgencias, emergencias, situaciones catastróficas, que ahora por esta aprobación irracional del acoso laboral, podrían poner en grave situación a pueblos, ciudades, poblaciones enteras.

¿Cómo llamar al personal que terminó su jornada en el cuerpo de Bomberos, Fuerzas Armadas, Policías, médicos, enfermeros, ingenieros, etcétera, sin producir este absurdo efecto del acoso, ¿y convocar al servicio en casos de emergencia?

Cómo podrá el Presidente NOBOA AZIN llamar para solicitar informes a su equipo, secretarias, asistentes, si cuando lo haga por diferencia de horario, podría invadir el espacio de ocio, descanso, vacaciones, etcétera…

Muchas veces la responsabilidad del cargo, en lo público como en lo privado, requieren información vital para la toma de decisiones.

Se llama a una secretaria o secretario, porque son esos aliado indispensables, que saben dónde está el archivo, el teléfono de fulano o zutano, son en efecto, el pilar fundamental de eficiencia, eficacia, lealtad y responsabilidad, de cualquier excelente Gerente, director, Ministros, Rectores, Decanos, Jefes, Comandantes, capitanes etcétera …

Muchas veces los honorarios que se pactan entre personas que integran una empresa, conllevan responsabilidades implícitas, que van más allá del trabajo rutinario, sujeto a horarios, confidencialidad, y lealtad incondicional. Por lo tanto, esta normativa podría aplicarse en aquellos colectivos en que se trabaja sin estímulos, sus integrantes están satisfechos sin rendir el 100% de sus capacidades, buscan permanecer en ese universo de mediocres, cómodos, y así transcurre el tiempo desperdiciando oportunidades y desafíos…

Y si la herramienta para denunciar el acoso es la llamada telefónica, el mensaje, habrá que inventarse nuevas técnicas, o volver a la usanza de «misión imposible», para no dejar huellas de nada.

Con este sistema se premia y estimula la mediocridad y el inmovilismo particular, seguramente vamos a vivir escenarios impredecibles y raros en los próximos tiempos.

Semper Fi.