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El acceso a la universidad pública subió del 28% al 39% en diez años gracias a la meritocracia

El ENES no solo mide conocimientos sino capacidades y permite que los jóvenes formen parte del Grupo de Alto Rendimiento y accedan a las mejores universidades del mundo.

QUITO. La Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt) ha entregado desde 2007 más de 20.000 becas para que los ecuatorianos estudien en las mejores universidades del mundo, como parte del programas Grupo de Alto Rendimiento (GAR), que premia a los estudiantes con mejores puntuaciones.

Los estudiantes que ingresan el GAR son los que obtienen las mejores puntuaciones en el Examen Nacional de Educación Superior (ENES) que no solo mide conocimientos sino también las capacidades de los jóvenes, es decir que no consiste en una prueba únicamente de memorización o repetición de lo aprendido, sino un test de habilidades que tienen los chicos y que los hacen aptos para la vida profesional.

La mayoría de candidatos a la presidencia en Ecuador ofrecen el libre ingreso a las universidades y eliminar el ENES por considerarlo discriminatorio y que limita la elección de la carrera.

Este argumento es rebatido por la Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt), cuyos datos muestran que con el libre ingreso, entre 1998-2006, la matrícula de los jóvenes más pobres disminuyó en 15% porque ingresaban los que alcanzaban a un cupo luego de días de hacer filas o porque tenían dinero o palancas.

En cambio, durante la gestión del denominado gobierno de la Revolución Ciudadana, el acceso a la educación superior, con un sistema de “meritocracia”, creció en 11 puntos. Actualmente existen más de 260.000 nuevos jóvenes matriculados. Entre 2006 y 2014 esta cifra subió de 443.509 a 703.806, lo que implica que la tasa bruta de matriculados pasó de 28% al 39% en ese período.

De los alumnos ingresados en la última década, 26.600 pertenecen a las familias beneficiarias del Bono de Desarrollo Humano, quienes obtuvieron una beca inicial de media remuneración unificada y, luego de un año accedieron a una beca completa. Así, el 70% de estos jóvenes constituyen la primera generación de sus familias que acceden a la una universidad.

De acuerdo con datos de la Senescyt, en los últimos años, la población más pobre duplicó su matrícula y creció en 101%.

Los candidatos Guillermo Lasso, de CREO; Cinthya Vitero, del Partido Social Cristiano; y Abadalá Bucaram Pulley, de Fueza Ecuador, han afirmado que de llegar al sillón presidencial, volverán a instaurar el libre ingreso. Incluso hay quienes hablan de eliminar la Senescyt.

Sin embargo, la realidad antes del ENES era que los estudiantes no tenían garantizado su cupo por sus méritos sino por palancas o en algunos casos por suerte. Gracias a este sistema, los estudiantes pueden escoger la universidad, el instituto, el campus y la carrera que quieren estudiar e incluso pueden observar el número de cupos que existe en cada una de las instituciones. Los cupos se obtienen a través de un sistema meritocrático por lo que la universidad dejó de ser elitista y ahora se alcanza en base a los logros académicos.

El presidente Rafael Correa también refutó estas ofertas que llamó “demagógicas”. “No es posibles que de los 2.000 postulantes los 2.000 ingresen, dónde los van a poner” se cuestionó.

Además, dijo que se afectaría la calidad. “No es lo mismo tener un aula de 30 personas que una de 200. Antes, de todos los alumnos que lograban ingresar, muy pocos llegaban a culminar la carrera porque no eligieron bien”, sostuvo al señalar que el sistema de ingreso a la educación superior es riguroso pero a la vez más justo y democrático.

Con la Ley Orgánica de Educación Superior las poblaciones indígenas prácticamente han duplicado su matrícula, del total de postulantes a la universidad alrededor de 10% son indígenas y de ellos un 8,5% consigue cupo. Esto porque la ley exije a todas las universidades destinar el 10% de sus cupos para becas mediante una política de cuotas para los grupos históricamente excluidos.

Paco Moncayo, de la Izquierda Democrática, también quiere acabar con todas las reglas. “Hay que devolverle a la universidad su autonomía, a la Senescyt hay que darle funciones de secretaría, y no las funciones que tiene ahora que son casi de un santa inquisición de la educación superior”, afirmó en una entrevista a un diario nacional.

René Ramírez, titular de la Senescyt, indicó que al eliminar la entidad, en el fondo lo que se está proponiendo es la suspensión de becas y el pago de profesores de los  institutos técnicos y tecnológicos (85% del presupuesto de la insitución).

Moncayo también quiere eliminar el Bachillerato General Unificado (BGU) porque dice que genera una fábrica de bachilleres que después son inadmitidos en las universidades. “Hay que volver al bachillerato por especializaciones, pero especialmente hay que volver a los bachilleratos técnicos, porque el bachiller técnico a la vez que no se le cierra la puerta para ir a la universidad, sale ya con competencias que le permiten procurar su propio empleo”, aseguró.

Según el concepto del Ministerio de Educación, el BGU evidencia una formación integral e interdisciplinaria vinculada a los valores de justicia, innovación, solidaridad y que permite al estudiante articularse con el Sistema de Educación Superior y, de esta manera, contribuir a su plan de vida.

Las instituciones educativas que brindaban carreras técnicas siguen funcionando y de hecho el gobierno ha creado nuevos Institutos Técnicos Superiores para la formación de los ecuatorianos. En mayo de 2016, la Senescyt lanzó la Red de Institutos Superiores Técnicos y Tecnológicos Públicos  que impulsa la formación técnica para mejorar la productividad del país con carreras duales que combinan las clases en el aula con la práctica en las empresas.

La Senescyt, además, presentó nuevos servicios para la educación continua, programas de mejoramiento de la calidad académica y la certificación de personas por competencias laborales, este último permitirá que las personas que cuentan con varios años de experiencia puedan tener un certificado que les faculte para trabajar.

Mientras tanto, muchas de las propuestas de Cynthia Viteri, son proyectos que ya ha implementado el actual gobierno como la entrega de textos gratuitos, la creación de laboratorios de computación e idiomas, internet sin costo, acceso a programas de conocimiento internacional de alto nivel y capacitación permanente para los maestros.

Antes de este gobierno, el 23% de los profesores tenían educación de cuarto nivel, mientras que ahora es el 75% y para 2017 se prevé llegar al 90% de maestros con postgrados, maestrías, especialidades o doctorados.

Según el mandatario si el mismo examen de ingreso lo hiciera cada universidad no hubiera pasado nada ni habría las críticas que se han levantado. “Como lo hacemos centralizado ya dicen vamos a eliminar el Senescyt, el culpable es Senecsyt, no saben lo que hablan. Quieren volver al pasado. No permitan que nos roben lo ganado”, puntualizó.

En su libro “Atlas del derecho a la educación en los años de la Revolución Ciudadana: Una aproximación a la transformación”, el catedrático Ricardo Restrepo demuestra que en los últimos años se ha incrementado en 59% el acceso a la educación superior por lo que señaló que hay que meditar cuáles son las ofertas de los candidatos y lo que han hecho sus respectivos partidos para causar la crisis educativa en las décadas pasadas.

“Todos ahora hablan de cambio pero cuando ves todo lo positivo de los últimos años, cambiar lo hecho es justamente no hacer nada”, señaló.

El candidato del partido de gobierno Alianza País, Lenín Moreno, propone continuar con los avances realizados por la Revolución Ciudadana, que ha entregado hasta ahora más de 20.000 becas. Además desea crear institutos propedéuticos gratuitos para que “los estudiantes puedan equiparar sus conocimientos y rindan el examen ENES más preparados”.

Moreno también quiere crear un sistema de créditos para emprendimientos de ecuatorianos y cerca de 350 Institutos Técnicos Superiores con el fin de potenciar cada sector del Ecuador (agrícola, ganadero, turístico, etc).

Según datos de la Senescyt, la inversión en educación superior pasó de 1.220 millones a 2.236 millones, lo que corresponde un 2.1% del PIB que nos convierte en el país con mayor inversión en toda la región e inclusive mayor que los países de la OPEP (Países Exportadores de Petróleo), que invierten el 1,7%.

El gobierno construirá este año 24 nuevos Institutos Superiores Técnicos y Tecnológicos, 7 de ellos se entregarán hasta el mes de mayo. René Ramírez, secretario nacional de educación superior, señaló este martes que la meta hasta 2021 es llegar al millón de estudiantes dentro de la universidad superior. (ANDES/LA NACIÓN)