Ciencia

Abstinencia sexual, un problema recurrente en las relaciones de pareja

Los factores que pueden afectar la relación pueden ser físicos, emocionales o psicosociales. ¿Cuándo prender las alarmas?

Pamela pasa la mitad de su vida dentro de un avión. Ya institucionalizó sus días. Los martes son para a arreglar la maleta, los viernes para desempacar. Su trabajo le exige moverse por todo el país. Y lo disfruta, pero la sexualidad de su matrimonio atraviesa un periodo difícil donde ni siquiera las caricias encienden su deseo.

Su situación es más común de lo que parece. Las parejas que llevan un buen tiempo juntas suelen atravesar momentos en que el sexo se pospone permanentemente, el estrés laboral pasa factura y la intimidad queda reducida a amanecer juntos en la misma cama sin haberse tocado. “Los problemas aparecen cuando encontramos ausencia no solo de relación sexual coital sino de caricias, besos, auto masturbación y otras manifestaciones, que pueden llevar a que ese contínuo erotismo esté ausente”, afirma Liliana Arias, médica con especialidad en medicina familiar y sexología clínica de la Universidad del Valle.

Así que lo primero que debe analizarse cuando las relaciones atraviesan ciclos de abstinencia sexual es la causa, que puede estar definida por distintos factores: la edad, aunque no es el caso de Pamela, porque ronda los 30 años, etapa en la que la mujer está más ávida de sexo, más conocedora de su cuerpo y de sus puntos álgidos; el ciclo vital familiar que atraviesa la pareja, que tampoco es su caso, pues no tiene hijos, no lleva más de cinco años de casada, así que no se puede afirmar que se trate de un punto de quiebre en este ciclo; problemas desde lo orgánico, es decir, enfermedades que los lleven a consumir medicamentos que les produce falta de deseo sexual o cambios fisiológicos, relacionados con las transformaciones propias y naturales de los seres humanos. Estos últimos tampoco son los determinantes de la situación de Pamela y su esposo. La condición atípica de los dos se debe a un último factor propio de las parejas que se encuentran en su etapa productiva más importante: estrés laboral.

Los viernes Pamela no quiere ver otra cosa que su cama. Quiere descansar, olvidarse de sus obligaciones. El fin de semana abre espacio a todas las actividades que no pudo realizar durante el resto de sus días. Debe cumplir compromisos sociales, planificar el resto de sus días, organizar la ropa que empacará nuevamente el lunes, sacar horas para sus necesidades personales y femeninas. Pamela relegó el sexo a la última línea de su lista de prioridades y la insistencia de su esposo por responder a un ejercicio normal de la pareja, hizo que ella le diera la connotación de obligación antes que de acto íntimo de compenetración física y emocional con el hombre que ella escogió.

“Lo realmente preocupante llega cuando los síntomas de abstinencia sexual duran más de seis meses, pues nos demuestra que ya no se trata de un factor temporal, pasajero, sino de algo más importante. Y no solo debemos preocuparnos cuando no hay coito (penetración), la sexualidad va más allá de eso. No podemos olvidarnos de las otras dinámicas que enriquecen un encuentro íntimo: la auto masturbación, los besos, las caricias (que además generan oxitocina, la hormona relacionada al apego), la masturbación en pareja… Cuando no hay indicios de ninguna de estas actividades, debemos encender las alarmas y buscar ayuda”, afirma la sexóloga.

La solución debe venir, preferiblemente, de manos de expertos. Cuando la pareja es consciente de su situación y lo ha conversado, ya tiene una porción del terreno abonado. Luego se debe consultar un experto que no necesariamente debe ser un sexólogo. Puede tratarse de un psicólogo de pareja o un médico que descarte cualquier anomalía orgánica. Ojo, esto aplica si se trata de una pareja que lleva un tiempo considerable en la misma situación, seis meses como mínimo analiza la sexóloga Liliana Arias.

No hay motivos para rendirse frente a una etapa que puede ser natural en parejas estables. El camino empieza en la misma cama, confinada en ese momento al descanso. En la cama pueden darse las conversaciones que llevarán a la pareja a analizar su situación y buscar, con amor, la mejor solución.