Opinión

Abominación…

Dr. Jorge Norero González/Guayaquil

 

 

Hay muchas historias narradas a lo largo del tiempo, en qué por culpa de los pecados ( entendamos este término relacionándolo como los actos producidos por el hombre que causan dolor, sufrimiento, muerte, destrucción, y maldad) el gran arquitecto del universo, nos castigó incluso con el diluvio universal, dejando solo con vida a una familia, encargada de llevar en el arca, una gran selección de animales, para que la creación no se extinga y vuelva a florecer en orden y armonía, junto a su familia..

Está historia de Noe y el diluvio, ha tenido muchas narraciones dependiendo de la cultura de muchos pueblos. Científicamente los grandes investigadores han comprobado, que en efecto hubo por sus hallazgos arqueológicos y estudios geológicos, la existencia de una enorme inundación, que conocemos como diluvio…

La causa teológica de tal hecho sobrenatural fue la abominación y perversión de nosotros los humanos, que ocupábamos el planeta en ese entonces. Con el diluvio desaparecieron los gigantes y la Antártida, entre otras especies y civilizaciones…

Han pasado miles de años de aquella experiencia, y hoy al parecer hemos vuelto al período de la abominación y perdición, pese al enorme avance científico y material alcanzado, similar a la de la época en que existieron la Antártida y su entorno. Nos acercamos al umbral del exterminio y la desaparición, por culpa de nuestro ego, soberbia, pecados y vanidad…

Hemos llegado al extremo de creer y de crear, una esfinge e ídolos visibles e invisibles, de todo aquello que nos hace creer, qué somos superiores, hasta llegar a esa barrera infranqueable de la inmortalidad…

La mortalidad es el único abismo que no puede superar la soberbia humana, y por aquello es que ahora damos exceso y rienda suelta, al disfrute y libertinaje de nuestro hoy, el presente, porque hasta la eternidad es puesta en entredicho de manera ciega, suicida y egoísta…

Disfrutar la vida hoy, porqué mañana tendremos que partir, jamás podrá significar, hacer de nuestras vidas la cárcel para el libertinaje, convertirnos en esclavos de nuestros resentimientos, complejos y perversos instintos animales…

Vivir la vida es disfrutar con los que amamos, este maravilloso momento de nuestra existencia con total plenitud, armonía, respeto y amor…

La gratitud y la solidaridad son las expresiones más genuinas del amor. El respeto y la castidad son los símbolos más apreciados que modelan la personalidad y el carácter de los justos y los mansos de corazón.

Vivir amando y dando gracias a Dios, en esta época de abominación, es ser parte de los elegidos, que muy pronto serán abducidos por Dios, a una nueva etapa de nuestra evolución eterna.

¿Estamos conscientes de lo que podríamos perder, si no recapacitamos y comenzamos a vivir en armonía, respeto y gratitud?

Que éste no sea ni el primero ni el último mensaje de este tipo, en que juntos meditemos, que seremos inmortales en el tanto acá, demostremos ser superiores a todos aquellos que creen ser los amos y dueños del momento. Bendiciones a todos.

 

Semper Fi.