Economía

Abengoa afronta el reto de detallar su deuda y lograr liquidez

La multinacional emplea a 24.306 personas y factura unos 7.000 millones de euros, de los que el 88 % proceden de su actividad en el exterior.

MADRID. La multinacional Abengoa afronta esta semana el reto de exponer sus cuentas a unos acreedores que exigen conocer la letra pequeña antes de ofrecer la liquidez que necesita para funcionar en los próximos meses, cifrada por el grupo en 450 millones de euros (unos 477 millones de dólares).

A finales de noviembre Abengoa solicitó la situación de preconcurso de acreedores ante las dificultades financieras y la dificultad de encontrar inversores que entren en su capital.

Al cierre de septiembre, la deuda neta del grupo sumaba 6.290,7 millones de euros, por debajo de los 7.302,7 millones con los que cerró el ejercicio 2014.

La multinacional emplea a 24.306 personas y factura unos 7.000 millones de euros, de los que el 88 % proceden de su actividad en el exterior.

Las presiones para que Abengoa desvele el detalle de la situación de su deuda centran esta primera etapa de las negociaciones, que podría cerrarse el próximo viernes con la presentación de un estudio con los datos totales tanto de endeudamiento como de necesidades de liquidez.

La relación entre la compañía y los acreedores, inicialmente impregnada de cierta desconfianza, ha mejorado tras el encuentro mantenido el viernes, en el que Abengoa hizo gala de buena predisposición a la transparencia y la colaboración.

El objetivo es conocer las circunstancias que rodean esa deuda, qué proyectos son viables y cuáles no y a cuánto ascienden las necesidades reales de liquidez.

En cualquier caso y ante la petición de Abengoa de 450 millones para afrontar los pagos durante los cuatro meses del preconcurso, la banca se muestra dispuesta a empezar a aportar liquidez en los próximos días para que la compañía pueda pagar a empleados y proveedores.

Una vez superada la situación de urgencia y desvelada la deuda, Abengoa y los acreedores, tanto la banca como los bonistas, abrirán las verdaderas negociaciones, dirigidas a reestructurar el grupo y evitar el que sería el mayor concurso de acreedores de la historia de España.

Mientras tanto, la empresa trabaja en su propia reestructuración para garantizar la sostenibilidad del negocio, para lo que ya ha empezado a hacer ajustes de plantilla e incluso plantea la posibilidad de paralizar algunos proyectos.

Entre las primeras medidas ya conocidas figura el despido de 2.300 trabajadores en Brasil y el anuncio al regulador bursátil mexicano de que no podrá afrontar los pagos previstos en las condiciones de su deuda en el país.

Mientras tanto, pequeños accionistas y bonistas han comenzado a agruparse para reclamar daños y perjuicios por la vía judicial.

La Audiencia Nacional española ya ha abierto diligencias previas y ha dado traslado a la Fiscalía de las dos primeras querellas presentadas contra Abengoa, por parte de dos bonistas representados por el despacho de abogados Ius+Aequitas y por varios accionistas representados por Yvancos.

Mientras tanto, en el mercado, las acciones de Abengoa han protagonizado esta semana una alta volatilidad, relacionada según los analistas con el fuerte carácter especulativo del valor, una tendencia que podría mantenerse en los próximos meses. (EFE/La Nación)