Opinión

Abel Vaca Mena: “El Negro de oro de la fusta ecuatoriana”

Silvio Devoto Passano

sidepaderby@hotmail.com

Debo confesar que buena parte de mi afición por las carreras de caballos proviene del hecho de haber visto conducir, siendo un niño de poco menos de diez años, al “negro” Abel en el viejo Jockey Club al que concurría con mi hermano mayor, Luis, igualmente seguidor de Vaca, con quién festejábamos los triunfos y lamentábamos las derrotas de nuestro ídolo, que, muy joven, se medía con figuras de la talla de Segundo Luque, Eliseo Dillon, Viterbo Carrasco, Victoriano Lima, Tiburcio Tapia, Sergio Arellano y Sixto Lozada, que junto a otros látigos de primerísima línea, brillaron a gran altura no solo en nuestros hipódromos sino en otros óvalos de esta parte de América, de superior categoría, indudablemente.

Personalmente lo recuerdo sobre la silla del gran Paramount fijando nueva marca nacional para los 1100 metros allá por 1949 y luego en el “Santa Cecilia” y “Costa Azul” donde logró sendas victorias sobre el sillín de grandes campeones.

Sobre los lomos de Aladino lo vimos obtener sonados éxitos sobre un alazán de grandes condiciones de nombre Parcial que era llevado por Adolfo Sánchez cuna de las mejores fustas peruanas de todos los tiempos, luego figura en Argentina donde triunfara de entrada con Charoláis y Gobernado jinete que al tener a su costado al “negro” se ponía nervioso, aflojaba las riendas perdiendo siempre entre nuestro convidado de hoy.

Peter Flower, así en mayúsculas, Capo de Monti, Aladino, Haribal, Bakarat, Yatch y el tordillo Adán, lucieron enorme rindiendo al máximo luciendo enorme bajo la muñeca de Vaca que los condujo siempre con su habitual maestría y rigor.

En nuestro país (hay que decirlo con claridad, se cuidaba poco) luchó siempre contra el peso recargando generalmente aún firmando con 56 kilos mostró igualmente su alta escuela que lo llevó a destacar en el hipódromo “Santa Beatriz” de Lima, donde corrió poco, y en los principales centros de carreras de Colombia (Bogotá, Cali y Medellín), siendo considerado en Hipotecho uno de los mejores jinetes de todos los tiempos, allí donde lucieron jinetes chilenos, peruanos, panameños y ecuatorianos, que igualmente fueron figuras en otras hípicas de América.

En Hipotecho ponderan aún hoy las victorias logradas sobre la silla de Trigal, que llevaron a éste a ser considerado entre los mejores stayers del turf colombiano en todos los tiempos.

Abel Vaca estuvo en más de una oportunidad en Venezuela invitado por su gran amigo Walter Carrión pero le fue imposible obtener la patente para conducir en “La Rinconada” viajando luego a USA donde durante varios años actuó como galopador para intentar luego conducir, pero justo cuando estaba a punto de salir su documentación un problema de índole familiar lo obligó a volver al país sin poder regresar más a New York, en Belmont Park, donde se había hecho un nombre.

Colgó las botas y la fusta tras más de tres décadas en el sillín, para abrazar luego la profesión de preparador y aún cuando tuvo escaso apoyo en el medio logró grandes éxitos, entre ellos la Triple Corona 1982 con el recordado Dictador, de la cuadra “Negro” del Dr. Oswaldo Molestina Zavala.

“Soy un afortunado de la vida al haberme iniciado en una hípica que allá por los años cuarenta tenía a grandes señores, dueños de importantes cuadras que albergaban caballos de primerísimo nivel y las carreras eran sumamente atractivas” nos dice hoy Abel recordando tantos y tan buenos momentos con alguna lágrima surcando sus mejillas.

Hoy el “negro” acude con frecuencia a las carreras, lamentando el poco interés que tiene los jinetes jóvenes por aprender pormenores de su profesión y la ninguna atención que ponen a los consejos de jinetes experimentados que se acercan a ellos sin otro interés que verlos en un mejor nivel, añadiendo “te contestan con alguna grosería o un que le importa yo sé lo hago”.

Tiempos distintos a los de antes cuando el aprendiz o joven jinete acudía a jinetes experimentados pidiendo consejos a fin de ir puliendo su monta, hoy, es duro decirlo, son pocos los que buscan tan sabias recomendaciones y muy escasos los que observan los videos de las carreras que por simulcasting llegan diariamente.

Abel Vaca recuerda los grandes caballos que corrió, los anotamos antes y trae a la memoria a grandes figuras de la fusta con los que alternó o vio conducir en su dilatado paso por el turf.

“De mis paisanos, el “cholo” Lima que me enseñó muchísimo, Segundo y Eduardo Luque, Eliseo Dillon, Walter Carrión y Mantilla, entre los extranjeros Juan de Dios Molina, José y Luis Bravo, Juan Herrera, Viterbo Carrasco, Enrique Canales y Oscar Maszuera, entre muchos otros que sería largo enumerar, todos grandes rivales, Ángel Cordero, Leguisamo y Laffit Pincay, así como Jacinto Vásquez y Manny Ycaza, a los que admiro como espectador”.

Hace poco más de dos meses, mi recientemente fallecido hermano Luis acudió al hipódromo con ocasión del Clásico programado en mi honor, y, apenas bajó al Paddock divisó la figura de Abel que muy a la distancia caminaba hacia mí para saludarme, dándose luego los dos un afectuoso abrazo, cuántos recuerdos de la niñez vinieron a mi memoria y cuánto me emociona recordarlo.

A mi hermano le dije que el siguiente número de El Derby escribiría sobre Abel Vaca y emocionado me dijo “me parece bien”.

Estoy seguro de que allá en el cielo lo leerás, querido hermano, creo haber cumplido con mis sentimientos de admiración al “negro” y con la promesa hecha a ti, Lucho…

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