Opinión

FF. AA. en control de las cárceles

Raúl Hidalgo Zambrano/Guayaquil

 

Las Fuerzas Armadas (FF. AA.), tienen la misión constitucional de la seguridad y defensa externa de nuestra soberanía e integridad territorial; y la Policía Nacional, de la seguridad y orden interno. Ambas instituciones deben garantizar los derechos y libertades ciudadanas, actuando contra de las amenazas para neutralizarlas y someterlas.

En Ecuador, las amenazas del crimen organizado internacional, los grupos armados terroristas y la delincuencia en todo su espectro incrementaron; logrando un alto nivel de poder que superó la capacidad de la Policía Nacional, por lo que el presidente de la República decretó la guerra interna para neutralizarlos y ordenó por escrito que las FF. AA., intervengan, logrando hasta el momento resultados positivos.

Gobiernos anteriores sabían que el crimen tenía su cuartel general o central de operaciones en las cárceles, debido a la debilidad del sistema, descuido de las autoridades, complicidad de algunos operadores de justicia, amparo de algunos políticos desde el poder o custodios débilmente formados y falta de decisión política.

Se conocía que las tribus delincuenciales, tenían el control de las cárceles y era un negocio perfecto de extorsión a hacia otros detenidos, no necesariamente por delitos conexos; todo costaba: la comida, el agua, la luz, el teléfono, el colchón, la litera, su seguridad y el derecho de vivir. Un verdadero infierno para los extorsionados, sobre todo para sus madres y familiares, quienes debían obtener, depositar, transferir o entregar el dinero. Los pabellones eran dominados por cada tribu, así que cualquier detenido por algún delito menor debía obligatoriamente integrarse, para salvar su existencia.

Actualmente, las FF. AA. ha logrado el control de las cárceles, llevan alrededor de 42 días, acampando fuera de la cárcel, como en el complejo carcelario más problemático, ubicado en el Cantón Guayaquil, vía a Daule. Durante este tiempo los capos y sus afines, no pueden extorsionar, así que su gran negocio está en pérdida. Si FF. AA. sale, es probable que se regenere la extorsión dentro del centro.

El sistema de justicia debe evolucionar para procesar oportunamente y con ejemplo a los terroristas, quizás tengan que establecer tribunales especiales. El sistema penitenciario debe renacer con nuevas cárceles y lo más importante nuevos servidores o guías, en resumen, una nueva estructura del SNAI.

No debemos permitir que el crimen reaccione, pues, las consecuencias serán fatales, para todos los que están combatiéndolos, desde el presidente de la República, el alto mando militar y miembros de las FF. AA. y Policía Nacional y operadores de justicia que están actuando con transparencia y honestidad.

No debemos permitir que ciertos asambleístas con el cuento de endurecer el Código Orgánico Integral Penal pasen artículos que permitirían la impunidad de prófugos de la justicia y se transformen en el único nivel político de la historia, que meta la mano directamente en la justicia. Tampoco que amenacen a los militares con triplicar sus penas si cometen algún error en los operativos antiterroristas.

Adelante señor presidente, autoridades del gobierno, FF. AA., Policía Nacional y compatriotas, con decisiones oportunas y adecuadas, como hasta aquí está ocurriendo.