Opinión

A VUELO DE PÁJARO

Santiago Pérez S./Guayaquil.

 

Aleteando sobre nuestro Ecuador, chiquito pero picoso, nuestro ojo de ave en vuelo se esfuerza en reconocer presa útil y beneficiosa, luego de todos los recientes acontecimientos, leyes aprobadas, reuniones celebradas y declaraciones emitidas.

Para nuestro vuelo de reconocimiento, elegimos el majestuoso Cóndor de los Andes; ese mismísimo que aparece sobre nuestro Escudo Nacional, cubriéndonos con sus alas extendidas y protegiéndonos con su feroz mirada.

Pero, ¿Qué mismo vemos desde lo alto?
Pues, desgraciadamente y pese a todas las declaraciones, entrevistas y pronunciamientos gubernamentales, los sicariatos no disminuyen, las extorsiones continúan y la falta de empleo formal, persiste.

Gira el Cóndor su mirada hacia la izquierda esta vez, para asquearse de la nutrida verborrea anti gobiernista, de RC5, sus alfiles prófugos y sus borregos berreando inconscientemente, pidiendo desconocer al Presidente legítimo y que los dejen seguir mamando de la escuálida Teta del Estado, que cada día da menos leche.

Así, mirando desde arriba, dónde nada puede esconderse; aún reptando a sus escondrijos, asombra la permanencia intocable de la corrupción, en todos los estamentos gubernamentales; sean éstos, civiles, policiales o militares.

Y si bien es cierto que, nuestro elevado Cóndor, distingue esfuerzos, acuerdos, colaboraciones y campañas anti delincuenciales conjuntas, con aliados del hemisferio norte; caen unos pero igualmente, aparecen otros inmediatamente, dispuestos a recoger la antorcha de violencia y barbarie, cada vez que pensamos haberlos sometido.

No hay tal; el mal que nos afecta no se detiene, no se acobarda y mucho peor, parecería que jamás se rendirá.

Siguiendo con el vuelo de observación y reconocimiento, podemos apreciar la ineficiencia palpable e impune de las instituciones gubernamentales, dirigidas por sus incompetentes funcionarios de confianza; como también una larga lista de errores diversos y de toda clase, que el Señor Presidente y sus asesores a dedo, no desean ni pretenden siquiera explicarle a los votantes; tal y como es y continuará siendo, el baboso entuerto de PROGÉN y AUSTRAL.

No ayuda mucho, tampoco, escupir moral sobre el rebaño lanudo correísta; cuando los mismos intocables del régimen copian al milímetro, los abusos y las trapaceas del Prófugo de Bélgica.
Sin embargo, todo está viento en popa y a toda vela; dicen los moraditos de ADN por ahí, sin que nosotros, los ciudadanos de a pie, podamos asentir y concordar.

Ya se vienen los cortes de luz, la desaparición del subsidio al gas y las reformas tributarias subsecuentes, que buscan disminuir y eliminar, elementales ventajas como son la devolución del IVA, a ciudadanos adultos mayores y/o discapacitados; la eliminación de deducciones tributarias a la educación, vivienda, transporte y salud medicinal; para volver a la era de las cavernas, donde únicamente el más fuerte sobrevive.

Sería justo, si fuera bueno…

Finalmente, nuestro real y majestuoso Cóndor Andino, mira triste y desconsolado cómo nada cambia, nada mejora ni nadie paga por sus perversiones e irresponsabilidades para con el Estado y la sociedad ecuatoriana.

Antes de emprender su reflexivo vuelo hacia las eternas nieves, emite un estridente y doloroso graznido de furia y descontento, advirtiéndonos del fin de los tiempos para nuestro Ecuador chiquito y confundido, si no nos decidimos a cambiar nuestra vagancia por esfuerzo, nuestra desidia por genuino interés y nuestro clásico egocentrismo, por unidad y responsabilidad nacional…
A vuelo de pájaro…