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A una semana de los comicios presidenciales en Argentina, podría ser necesario un balotaje

Por primera vez el presidente se dirimiría en una segunda vuelta. El candidato oficialista, Daniel Scioli, lidera los sondeos por encima del alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri.

Por Marcelo Silva de Sousa (@sdsmarce)

ARGENTINA. La carrera por suceder a Cristina Fernández de Kirchner en la Casa Rosada entró en la recta final. Pero, a siete días de las elecciones presidenciales, no está claro que el próximo domingo haya un ganador.  Si bien el candidato oficialista, Daniel Scioli, sigue al frente en las encuestas, podría no reunir los votos necesarios para ser electo en primera vuelta. El escenario de un balotaje presidencial sería inédito. Ninguno de los tres principales aspirantes a la presidencia logró crecer en los números tras las elecciones primarias de agosto.

El próximo domingo los argentinos acudirán a las urnas para elegir a su próximo presidente, tras doce años de kirchnerismo -un período de Néstor Kirchner y dos de la actual mandataria-. Los últimos sondeos muestran ligeras modificaciones en los resultados de las elecciones primarias. De acuerdo a la última encuesta publicada por Poliarquía, Daniel Scioli lidera con un 37% de intención de voto, seguido por el alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, con 27% y cierra el podio Sergio Massa, peronista disidente, con 21,5%.

La reforma constitucional de 1994 llevada a cabo durante el gobierno de Carlos Menem estableció la elección presidencial directa con segunda vuelta. Para ganar en primera vuelta, la fórmula más votada debe alcanzar el 45% de los votos válidos o superar los 40 puntos con un margen de distancia de al menos 10 puntos a su inmediato seguidor. Ésta parece ser la vía que podría darle el triunfo a Scioli en primera vuelta. El problema para el candidato que impulsa el kirchnerismo es que todas las encuestadoras sitúan su techo de crecimiento alrededor de esos 40 puntos. El oficialismo apunta en estos días al voto indeciso, que aún se mantiene en un porcentaje considerable. Esos pocos puntos más que necesita Scioli para consagrarse le evitarían el dolor de cabeza de competir en una segunda vuelta en noviembre, donde el escenario sería impredecible.

Daniel Scioli apostó a mantener los votos del kirchnerismo duro, pese a no ser un candidato de la mesa chica del gobierno. El actual Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, en su camino a la candidatura, recibió muchos cuestionamientos de los sectores más afines al Frente Para la Victoria (Partido de Gobierno), hasta que resultó ungido como el candidato a “continuar el proyecto”. Se especulaba con que a medida que pasaran las semanas y llegaran los comicios definitivos, Scioli se distanciaría de la figura de Cristina Kirchner. Sin embargo, eso no sucedió.

Algunos miembros de lo que serían un eventual gabinete suyo han emitido un discurso moderado de cara a organismos internacionales. Incluso el propio candidato oficialista admitió de cara al empresariado argentino que su gobierno corregiría la inflación y la falta de dólares: problemas que para la ortodoxia kirchnerista no son tales. Scioli consiguió retener al núcleo duro que tiene una valoración muy positiva de este gobierno, pero se privó de ampliar su espectro entre quienes buscan del próximo gobierno un cambio. Su ausencia en el primer debate presidencial de la historia argentina, que tuvo lugar hace dos semanas, tampoco lo ayudó.

Macri, candidato por el frente Cambiemos, no pudo achicar distancias con Scioli, como se esperaba. La regla indicaría que tras la primera vuelta los votantes tienden a concentrar sus votos entre las dos primeras opciones, mientras que el tercero se desinflaría. Pero Sergio Massa, candidato del frente UNA, conservó su caudal. Aciertos propios y errores ajenos. Massa, sin mucho que arriesgar, tuvo la campaña más propositiva.

Macri apostó desde el comienzo a mostrarse como la opción de cambio al kirchnerismo. Sin embargo, semanas atrás se destapó un caso de corrupción que le jugó una mala pasada: Fernando Niembro, periodista deportivo de la cadena Fox Sports y primer candidato a diputado nacional por la Provincia de Buenos Aires, recibió entre 2012 y 2015 una pauta millonario de manos del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que conduce Macri. Este escándalo dañó la imagen del referente opositor que busca captar el voto desencantado con la conducción kirchnerista, que pasó a mirarlo con desconfianza.

Así, el 25 de octubre los argentinos podrían irse a dormir sin saber quién conducirá el país por los próximos cuatro años. Que haya o no una segunda vuelta está dentro del margen de error de los sondeos. Y la situación podría ser tensa en caso de que se produzca un resultado ajustado. La oposición está atenta a lo que pueda suceder durante el conteo de votos. Tras el escándalo que se produjo semanas atrás en la provincia de Tucumán -donde se registraron fallas en los padrones electorales, quema de urnas y robo de boletas-, la Cámara Electoral dispuso medidas adicionales para evitar irregularidades.